Este es un truco que he encontrado para resolver un problema con el acceso POP a las cuentas de Gmail (es decir, para descargar los correos en un cliente como Thunderbird). Este servicio funciona bastante bien, pero tiene el pequeño inconveniente de que los mensajes enviados a uno mismo no se descargan, aunque aparecen en Recibidos al acceder vía web en la cuenta de Gmail.
Esto se debe a que Gmail considera como un único mensaje a la copia enviada (que permanece en la carpeta Enviados) y a la que se recibe. Por tanto, no descarga el mensaje recibido. Este mecanismo sirve para evitar la descarga duplicada de algunos mensajes, pero interfiere en ciertos casos en los que esa descarga sería deseable.
El caso más importante es cuando se utiliza la cuenta de Gmail para participar en listas de distribución de correos. Si bien la gestión de hilos de Gmail es muy eficaz, prefiero descargar los mensajes en Thunderbird y utilizar su sistema de visualización de hilos. En este caso, es deseable que los mensajes que uno envía a la lista de correo se descarguen y aparezcan en los hilos. Sin embargo, no sucede así.
Hay varias soluciones poco satisfactorias. Thunderbird permite realizar una copia automática cuando se responde a un mensaje, que aparece en la misma carpeta del mensaje al que se responde. Sin embargo, no sucede esto cuando se escribe un mensaje directamente a la lista, abriendo un nuevo hilo. También se puede solucionar accediendo a la cuenta mendiante IMAP y clasificando los mensajes mediante etiquetas en la misma cuenta de Gmail. Sin embargo, muchas veces IMAP plantea muchos problemas (lentitud de acceso, al eliminar o mover mensajes), sobre todo si se accede a varias listas de correo y se reciben muchos mensajes, siendo preferible usar POP. Esta es una cuestión que depende de preferencias individuales. En mi caso, accedo a mi cuenta general mediante IMAP, pero las listas de correo las gestiono mediante otra cuenta, a la que accedo mediante POP. He probado a gestionar todo mediante IMAP, pero este sistema ha resultado ser el más eficaz para mis necesidades.
Finalmente, encontré una manera para, usando POP, poder descargar también los mensajes dirigidos a la misma cuenta desde donde se envían, gracias a un hilo que encontré en los foros de ayuda de Gmail. Se basa en activar el llamado "modo reciente" en la configuración de la cuenta en el cliente de correo. Este modo está pensado para acceder al correo mediante distintos clientes, especialmente en dispositivos móviles, de manera que los mensajes puedan descargarse en todos los clientes. De otro modo, los mensajes quedarían marcados tras la primera descarga, y no estarían disponibles para subsiguientes descargas en otros clientes. Curiosamente, en este modo todos los mensajes pueden ser descargados, incluso aquellos mensajes mandados a uno mismo.
Para activar este modo, basta con preceder el nombre de usuario en la configuración POP por recent:. Así, en vez de:
pepito.grillo@gmail.com
pondremos:
recent:pepito.grillo@gmail.com
Un efecto secundario es que la próxima vez que descarguemos los mensajes, se bajarán todos aquellos recibidos en los últimos 30 días, incluso aunque los hayamos bajado ya anteriormente. Esto ocurrirá sólo una vez para cada cliente de e-mail. En Thunderbird podemos solucionarlo, por ejemplo, haciendo una búsqueda con la condición "Estado-no es-Leído", y borrando los mensajes encontrados (suponiendo que los mensajes anteriores figuren como leídos). Sin embargo, una vez solucionado este problema, los mensajes enviados a uno mismo se descargarán correctamente.
Resulta aconsejable activar la opción del cliente para dejar los mensajes en el servidor (en vez de borrarlos una vez descargados). Aunque esto no sería imprescindible si descargamos el correo en un único cliente, resulta muy conveniente, ya que permite tener todos los mensajes disponibles al acceder por web a Gmail. Teniendo en cuenta el límite de cuenta de Gmail, no es ningún problema tener un montón de mensajes almacenados en el servidor.
A disfrutar de la combinación Gmail-POP-listas de correo sin problemas.
viernes, 10 de abril de 2009
martes, 30 de diciembre de 2008
Google Docs en la investigación
¿Cómo aprovechar las oportunidades de la Web 2.0 en el trabajo diario de un grupo de investigación? Aquí voy a tratar de las aplicaciones ofimáticas web, poniendo como ejemplo Google Docs. Por citar otra gente que ya a realizado este experimento, enlazo a un par de artículos de Roke, que me queda a mano. He aquí un buen ejemplo práctico de uso de Google Docs en docencia, y una estupenda idea, que desafortunadamente Roke no pudo llevar a cabo (¿todo se andará?). Primero voy a describir rápidamente lo que se puede hacer con Google Docs, y luego pondré algunos ejemplos de su uso en un grupo de investigación. Por si os interesa ahondar en las posibilidades de estas aplicaciones, siempre podéis echar un vistazo al blog de Google Docs.
Google Docs (a partir de ahora, GDocs) es una suite ofimática gratuíta que permite producir documentos de texto, hojas de cálculo y presentaciones. La particularidad de estas aplicaciones es que se ejecutan vía web, en el navegador del usuario. Los documentos se guardan realmente en los servidores de Google, no en el ordenador del usuario (pero... ver más abajo). Como no me voy a dedicar a describir sus funcionalidades al detalle, os dejo un enlace a un breve tutorial. Hay otras suites ofimáticas gratuítas con funcionalidades similares (en algunos casos más avanzadas), como Zoho o ThinkFree, y que se podrían utilizar con los mismos fines, pero, de momento, prefiero GDocs por su rapidez y simplicidad. Os enlazo a una de las muchas comparativas sobre este tipo de aplicaciones, donde se describen algunos pros y contras de cada uno.
¿Qué puede aportar un sistema como GDocs a un grupo de investigación? Si bien cada usuario puede tener sus propias aplicaciones ofimáticas en su ordenador (eh, ¿ya has echado un vistazo a OpenOffice?), los distintos miembros pueden realizar parte del trabajo en GDocs, aprovechando las ventajas colaborativas que ofrece.
La primera ventaja de GDocs es su universalidad. Cualquiera puede crearse una cuenta gratuita en GDocs, con sólo tener una cuenta de e-mail. De hecho, si tienes una cuenta de Gmail puedes acceder sin más a GDocs. Una vez activada la cuenta, el único requisito para usar las aplicaciones es tener un navegador web compatible, siendo independiente del sistema operativo o aplicaciones instaladas en el ordenador. GDocs permite exportar los documentos en numerosos formatos (PDF, MS Office, el estándar ISO OpenDocument).
La segunda razón para usarlo es su simplicidad. Las aplicaciones de GDocs son relativamente simples si las comparamos con las aplicaciones ofimáticas típicas, y no permiten crear documentos complejos. Sin embargo, esto es una ventaja, ya que permite un aprendizaje relativamente rápido y facilita el concentrarse en el contenido, y no tanto en el formato. Además, esto se traduce en que, en general, GDocs vaya bastante ligero. Una vez acabado el trabajo, lo podemos descargar en nuestro ordenador y formatearlo a nuestro gusto.
Sin embargo, el auténtico poder de las aplicaciones web reside en las posibilidades de colaboración entre miembros de un grupo. Todo documento puede compartirse con otros usuarios de GDocs. Esto supone que varios usuarios puedan editar un documento sin tener que mandárselo unos a otros. Se acabó el lío de versiones, de e-mails sin adjunto, o con el adjunto equivocado. Los documentos corregidos por distintos revisores, en los que hay que casar las revisiones de cada uno... no hay problema, el documento se comparte y la edición múltiple o la edición y revisión simultáneas se hacen realidad. Una vez compartido un documento, los colegas lo verán aparecer en su listado de documentos de GDocs, junto con una lista de los usuarios con los que están compartiéndolo. Cualquier cambio realizado al documento se verá inmediatamente reflejado en las cuentas de los otros usuarios, y si entramos en un documento que está siendo utilizado por otro, veremos un aviso informándonos qué usuarios están realizando cambios en él.
Además, cada documento cuenta con un historial de revisiones. Cada vez que se guarda un documento (lo cual ocurre automáticamente cada pocos minutos), se crea una entrada en este historial, permitiendo saber el momento y quién lo editó. Se puede volver a una versión anterior, así como comparar dos versiones (los cambios de cada editor aparecen con colores distintos).

Por supuesto, GDocs permite también enviar el documento por e-mail (directamente desde el navegador), o mandar mensajes a los colaboradores, todo con un par de clicks. Se echa de menos alguna característica más, como un chat integrado en el documento (para discutir con los colaboradores mientras se edita), pero siempre se puede echar mano de otras herramientas (y no olvidemos que Gmail permite chatear con otros usuarios via web).
Recientemente, GDocs se integró con Google Gears, un proyecto que permite que las aplicaciones web interaccionen con el ordenador en el que se están ejecutando. Esto ha dotado a GDocs de un modo offline, de tal manera que una copia de los documentos queda guardada localmente, en el ordenador del usuario. Esto puede ayudar a mucha gente a sentirse más segura trabajando con este sistema, sabiendo que sus documentos están en su propio ordenador. No obstante, se trata de un cambio de mentalidad, ya que lo más seguro es almacenar los documento en varios servidores remotos, lo cual los pone a salvo incluso de catástrofes naturales (y esto es lo que hace automáticamente GDocs).
Como se ve, la mayor ventaja de este sistema es la posibilidad de compartir documentos y editarlos, reflejándose los cambios en las cuentas de los otros usuarios sin necesidad de enviar los documentos activamente. Se acabó el que varias personas estén trabajando en el mismo documento y que unos tengan que esperar a que otros acaben para contribuir al documento. Además, el control de versiones se hace mucho más eficaz. Por supuesto, esta no es una solución universal para los grupos de investigación, que podrían requerir herramientas más potentes. Sin embargo, para muchas aplicaciones podría ser más que suficiente.
Por ejemplo, en mi caso yo lo utilizo para crear protocolos experimentales. Al crear un nuevo protocolo, ya compartido con mis compañeros de grupo, generalmente hago una copia de otro ya creado e indico que quiero copiar los colaboradores. De esta manera, mis colegas encuentran un nuevo protocolo en sus cuentas, y pueden empezar a colaborar inmediatamente.
El resultado es que los protocolos utilizados por el grupo (incluyendo formularios, notas técnicas, etc.) están disponibles para todos por igual. Se acabó el que medio grupo esté utilizando un protocolo desfasado creyendo que es la copia buena. Además, los protocolos y los diseños experimentales pueden prepararse realmente entre todos: alguien puede estar preparando un protocolo muy lejos del laboratorio y no saber el número de catálogo de un reactivo, pero entonces un compañero puede entrar en GDocs y añadir esa información, o corregir un error, ¡y el primero recibe los cambios inmediatamente!
A propósito, una cosa que facilita mucho el trabajo es tener una cuenta de Gmail asociada, y aprovechar su libreta de contactos para almacenar los e-mails de la gente con la que colaboramos. Como se pueden crear grupos con esos e-mails, yo aprovecho para tener varios grupos, uno con todos los miembros de mi grupo de investigación, y otros los voy creando dependiendo de los temas en los que me voy metiendo (un contacto se puede meter en varios grupos). Al iniciar un nuevo documento, lo que hago es seleccionar el grupo pertinente desde la libreta de contactos, en vez de añadir los colaboradores uno a uno.
Otra aplicación que le estoy dando a GDocs es la redacción de artículos científicos entre varios miembros del equipo. En estos momentos estamos realizando una revisión sobre uno de los temas que estamos estudiando, y yo soy el coordinador. He asignado distintas tareas a cada colaborador, creando un documento para cada sección de la revisión, de manera que sólo haya que ir añadiendo contenido, y manteniendo la parte de formato al mínimo. He compartido todas las secciones con todos los colaboradores, para que quien quiera pueda aportar o revisar otras secciones que no sean las asignadas. Una vez terminadas todas las secciones, mi intención es copiar el contenido a un documento LaTeX, donde me ocuparé de la maquetación final y el formato (casi automático). Para la bibliografía, me basta con que cada cual me indique con formato autor-año dónde irá cada cita y que me la peguen al final de cada sección (una ligera edición por mi parte, y BibTeX y natbib se ocupan de todo lo demás).
Desgraciadamente, el éxito ha sido sólo parcial: casi nadie ha sido capaz de aprovechar la ventaja de GDocs para compartir la edición de documentos. El método estándar ha sido escribir el texto en un procesador de textos y, como mucho, copiarlo posteriormente en GDocs, con lo cual la descoordinación (varias personas trabajando sobre la misma sección pero en documentos distintos, escribiendo sobre lo mismo más la tarea extra de fusionar los textos) ha sido la de siempre. Y no me he librado de otros autores mandando los documentos por e-mail, en vez de subirlos a GDocs. Pero esto nos metería en una reflexión sobre la brecha digital.
Cambiando de aplicación, la capacidad de GDocs para manejar hojas de cálculo de, Google Spreadsheets, puede ser muy útil en la recogida de datos, especialmente cuando hay varios colegas implicados. Spreadsheets tiene una buena selección de fórmulas, con lo cual se pueden preparar plantillas para resolver problemas comunes en el laboratorio (desde diluciones sencillas hasta la lista completa de pesos y volúmenes a utilizar en un experimento, teniendo sólo en cuenta el número de replicados ha realizar). Y estas plantillas siempre estarán actualizadas para todos los que accedan a ellas desde GDocs, no más "ups, he utilizado la plantilla versión 3, cuando estamos usando el protocolo versión 4, porque se me olvidó copiarla a mi ordenador".
Lo dicho no quita que otros encuentren GDocs inapropiado, como he dicho antes, y prefieran otras tecnologías Web 2.0, como los wikis (una buena opción para el caso de los protocolos). Sin embargo, el parecido de GDocs con las típicas aplicaciones ofimáticas y su asociación con Google y Gmail podrían facilitar su uso a usuarios con poca experiencia y conocimientos en la Web 2.0. En el futuro, espero ahondar en otras herramientas que me han sido útiles (por ejemplo, el uso de Google Calendar para coordinar las actividades del grupo de investigación).
Google Docs (a partir de ahora, GDocs) es una suite ofimática gratuíta que permite producir documentos de texto, hojas de cálculo y presentaciones. La particularidad de estas aplicaciones es que se ejecutan vía web, en el navegador del usuario. Los documentos se guardan realmente en los servidores de Google, no en el ordenador del usuario (pero... ver más abajo). Como no me voy a dedicar a describir sus funcionalidades al detalle, os dejo un enlace a un breve tutorial. Hay otras suites ofimáticas gratuítas con funcionalidades similares (en algunos casos más avanzadas), como Zoho o ThinkFree, y que se podrían utilizar con los mismos fines, pero, de momento, prefiero GDocs por su rapidez y simplicidad. Os enlazo a una de las muchas comparativas sobre este tipo de aplicaciones, donde se describen algunos pros y contras de cada uno.¿Qué puede aportar un sistema como GDocs a un grupo de investigación? Si bien cada usuario puede tener sus propias aplicaciones ofimáticas en su ordenador (eh, ¿ya has echado un vistazo a OpenOffice?), los distintos miembros pueden realizar parte del trabajo en GDocs, aprovechando las ventajas colaborativas que ofrece.
La primera ventaja de GDocs es su universalidad. Cualquiera puede crearse una cuenta gratuita en GDocs, con sólo tener una cuenta de e-mail. De hecho, si tienes una cuenta de Gmail puedes acceder sin más a GDocs. Una vez activada la cuenta, el único requisito para usar las aplicaciones es tener un navegador web compatible, siendo independiente del sistema operativo o aplicaciones instaladas en el ordenador. GDocs permite exportar los documentos en numerosos formatos (PDF, MS Office, el estándar ISO OpenDocument).
La segunda razón para usarlo es su simplicidad. Las aplicaciones de GDocs son relativamente simples si las comparamos con las aplicaciones ofimáticas típicas, y no permiten crear documentos complejos. Sin embargo, esto es una ventaja, ya que permite un aprendizaje relativamente rápido y facilita el concentrarse en el contenido, y no tanto en el formato. Además, esto se traduce en que, en general, GDocs vaya bastante ligero. Una vez acabado el trabajo, lo podemos descargar en nuestro ordenador y formatearlo a nuestro gusto.
Sin embargo, el auténtico poder de las aplicaciones web reside en las posibilidades de colaboración entre miembros de un grupo. Todo documento puede compartirse con otros usuarios de GDocs. Esto supone que varios usuarios puedan editar un documento sin tener que mandárselo unos a otros. Se acabó el lío de versiones, de e-mails sin adjunto, o con el adjunto equivocado. Los documentos corregidos por distintos revisores, en los que hay que casar las revisiones de cada uno... no hay problema, el documento se comparte y la edición múltiple o la edición y revisión simultáneas se hacen realidad. Una vez compartido un documento, los colegas lo verán aparecer en su listado de documentos de GDocs, junto con una lista de los usuarios con los que están compartiéndolo. Cualquier cambio realizado al documento se verá inmediatamente reflejado en las cuentas de los otros usuarios, y si entramos en un documento que está siendo utilizado por otro, veremos un aviso informándonos qué usuarios están realizando cambios en él.
Además, cada documento cuenta con un historial de revisiones. Cada vez que se guarda un documento (lo cual ocurre automáticamente cada pocos minutos), se crea una entrada en este historial, permitiendo saber el momento y quién lo editó. Se puede volver a una versión anterior, así como comparar dos versiones (los cambios de cada editor aparecen con colores distintos).Por supuesto, GDocs permite también enviar el documento por e-mail (directamente desde el navegador), o mandar mensajes a los colaboradores, todo con un par de clicks. Se echa de menos alguna característica más, como un chat integrado en el documento (para discutir con los colaboradores mientras se edita), pero siempre se puede echar mano de otras herramientas (y no olvidemos que Gmail permite chatear con otros usuarios via web).
Como se ve, la mayor ventaja de este sistema es la posibilidad de compartir documentos y editarlos, reflejándose los cambios en las cuentas de los otros usuarios sin necesidad de enviar los documentos activamente. Se acabó el que varias personas estén trabajando en el mismo documento y que unos tengan que esperar a que otros acaben para contribuir al documento. Además, el control de versiones se hace mucho más eficaz. Por supuesto, esta no es una solución universal para los grupos de investigación, que podrían requerir herramientas más potentes. Sin embargo, para muchas aplicaciones podría ser más que suficiente.
Por ejemplo, en mi caso yo lo utilizo para crear protocolos experimentales. Al crear un nuevo protocolo, ya compartido con mis compañeros de grupo, generalmente hago una copia de otro ya creado e indico que quiero copiar los colaboradores. De esta manera, mis colegas encuentran un nuevo protocolo en sus cuentas, y pueden empezar a colaborar inmediatamente.
El resultado es que los protocolos utilizados por el grupo (incluyendo formularios, notas técnicas, etc.) están disponibles para todos por igual. Se acabó el que medio grupo esté utilizando un protocolo desfasado creyendo que es la copia buena. Además, los protocolos y los diseños experimentales pueden prepararse realmente entre todos: alguien puede estar preparando un protocolo muy lejos del laboratorio y no saber el número de catálogo de un reactivo, pero entonces un compañero puede entrar en GDocs y añadir esa información, o corregir un error, ¡y el primero recibe los cambios inmediatamente!A propósito, una cosa que facilita mucho el trabajo es tener una cuenta de Gmail asociada, y aprovechar su libreta de contactos para almacenar los e-mails de la gente con la que colaboramos. Como se pueden crear grupos con esos e-mails, yo aprovecho para tener varios grupos, uno con todos los miembros de mi grupo de investigación, y otros los voy creando dependiendo de los temas en los que me voy metiendo (un contacto se puede meter en varios grupos). Al iniciar un nuevo documento, lo que hago es seleccionar el grupo pertinente desde la libreta de contactos, en vez de añadir los colaboradores uno a uno.
Otra aplicación que le estoy dando a GDocs es la redacción de artículos científicos entre varios miembros del equipo. En estos momentos estamos realizando una revisión sobre uno de los temas que estamos estudiando, y yo soy el coordinador. He asignado distintas tareas a cada colaborador, creando un documento para cada sección de la revisión, de manera que sólo haya que ir añadiendo contenido, y manteniendo la parte de formato al mínimo. He compartido todas las secciones con todos los colaboradores, para que quien quiera pueda aportar o revisar otras secciones que no sean las asignadas. Una vez terminadas todas las secciones, mi intención es copiar el contenido a un documento LaTeX, donde me ocuparé de la maquetación final y el formato (casi automático). Para la bibliografía, me basta con que cada cual me indique con formato autor-año dónde irá cada cita y que me la peguen al final de cada sección (una ligera edición por mi parte, y BibTeX y natbib se ocupan de todo lo demás).
Desgraciadamente, el éxito ha sido sólo parcial: casi nadie ha sido capaz de aprovechar la ventaja de GDocs para compartir la edición de documentos. El método estándar ha sido escribir el texto en un procesador de textos y, como mucho, copiarlo posteriormente en GDocs, con lo cual la descoordinación (varias personas trabajando sobre la misma sección pero en documentos distintos, escribiendo sobre lo mismo más la tarea extra de fusionar los textos) ha sido la de siempre. Y no me he librado de otros autores mandando los documentos por e-mail, en vez de subirlos a GDocs. Pero esto nos metería en una reflexión sobre la brecha digital.
Cambiando de aplicación, la capacidad de GDocs para manejar hojas de cálculo de, Google Spreadsheets, puede ser muy útil en la recogida de datos, especialmente cuando hay varios colegas implicados. Spreadsheets tiene una buena selección de fórmulas, con lo cual se pueden preparar plantillas para resolver problemas comunes en el laboratorio (desde diluciones sencillas hasta la lista completa de pesos y volúmenes a utilizar en un experimento, teniendo sólo en cuenta el número de replicados ha realizar). Y estas plantillas siempre estarán actualizadas para todos los que accedan a ellas desde GDocs, no más "ups, he utilizado la plantilla versión 3, cuando estamos usando el protocolo versión 4, porque se me olvidó copiarla a mi ordenador".
Lo dicho no quita que otros encuentren GDocs inapropiado, como he dicho antes, y prefieran otras tecnologías Web 2.0, como los wikis (una buena opción para el caso de los protocolos). Sin embargo, el parecido de GDocs con las típicas aplicaciones ofimáticas y su asociación con Google y Gmail podrían facilitar su uso a usuarios con poca experiencia y conocimientos en la Web 2.0. En el futuro, espero ahondar en otras herramientas que me han sido útiles (por ejemplo, el uso de Google Calendar para coordinar las actividades del grupo de investigación).
domingo, 23 de noviembre de 2008
Calidad y exigencia en los congresos científicos
Conclusiones que no se desprenden de los resultados, falta de controles adecuados, experimentos ya realizados, con conclusiones ya conocidas, trabajos financiados por empresas y que sospechosamente concluyen el buen funcionamiento de sus productos, etc. ¿Quién diría que una correlación con r menor de 0,5 (Pearson) es un buen resultado, por muy significativo que sea? Pues eso lo vi en un póster, con la conclusión de que, apoyándose únicamente en tal correlación, un nuevo aparato era tan efectivo como la metodología estándar.
El problema es que este congreso utiliza un sistema de peer review para revisar los abstracts, y que estos acaban publicados en una revista internacional indexada en el SCI (más Pubmed, etc.). Aunque no fuese así, como científicos, deberíamos tener más exigencia en la selección de los trabajos que van a congresos. Sin contar con el abandono total que sufren algunos pósters. Los "responsables" los cuelgan y se van a hacer turismo (o los cuelgan colegas que les han hecho el favor de llevarlos).
En muchos congresos se penaliza a los participantes que no llevan su trabajo al congreso (generalmente, no se admiten trabajos de ese grupo en las siguientes dos convocatorias). Yo no sólo estoy completamente de acuerdo con esta medida, sino que sería más estricto con las presentaciones. Si uno quiere darse una vuelta para ver otros pósters, siempre puede dejar un aviso al lado del póster, dejar sobres para sugerencias, preguntas, tarjetas, etc.
Necesitamos más calidad y más exigencia en los congresos. Por mi parte, a menudo me llegan peticiones para revisar artículos enviados a revistas, y algún proyecto de cuando en cuando. Tomo nota de los "descuidados" (son recurrentes), y, hasta que no vea más calidad, doy menos importancia a las contribuciones a ciertos congresos. Se siente.
Cambiando ligeramente de tema, he asistido también al análisis de la situación de una revista. Resulta que el índice de impacto ha bajado en los dos últimos años, y se atribuye al aumento de artículos sin una correspondiente subida de citas. La conclusión del comité editorial es que los usuarios de la revista deberían citar más... no estoy de acuerdo. De nuevo, tal vez se debería aumentar la exigencia. Conozco la revista, y he de decir que hay artículos que escapan a la mera consideración de ser "flojos": son directamente nefastos, con fallos graves en el diseño experimental y, principalmente, en el tratamiento estadístico (ya hablaré del "missuse" de las correlaciones para comparar métodos).
Pero realmente me preocupa que se tomen decisiones fijándose en el índice de impacto. La calidad y prestigio de una revista son cuestiones multidimensionales, y no las podemos reducir a un solo número. No digo que no se use el índice de impacto, y muchos de los que lo critican no lo hacen porque estén preocupados por la calidad o la fiabilidad de las evaluaciones (ejem). Lo fundamental es buscar la calidad. Si eso se consigue, el índice de impacto lo seguirá, pero no al revés.
Etiquetas:
congresos,
excelencia,
investigación,
revisión por pares,
revistas científicas
domingo, 12 de octubre de 2008
Una reforma legal interesante
Se está preparando un borrador de proyecto legislativo para la Ley de la Ciencia y la Tecnología, como renovación de la vieja y bastante anacrónica (aunque un avance en sus tiempos) Ley de la Ciencia de 1986. Lo curioso es la forma que se ha elegido para realizarla, de una manera bastante abierta y participativa (en cierto sentido, democrática).Este borrador está siendo preparado por veinticinco expertos, pero no a puerta cerrada. De momento, se han organizado unas Jornadas con asistencia y participación públicas. Mejor aún, la información sobre las jornadas y el contenido de cada bloque de charlas (correspondientes a otras tantas subcomisiones para la preparación del borrador) se ha organizado en un blog, públicamente abierto a comentarios y sugerencias (y que permite usar un agregador RSS). Y, al parecer, la redacción del borrador se está realizando con un Wiki.
Desgraciadamente, no he podido asistir a las charlas de las jornadas, pero ya se están colgando las presentaciones y vídeos, enlazándolos desde el blog. Vale la pena leer sobre la impresión que han dejado en Roke (al que enlazo, ya que está más al tanto que yo).
Para ser la primera vez que veo algo así (una administración pública recurriendo a la Web 2.0 en el proceso legislativo), he de decir que me llena de satisfacción, y que no está nada mal. Aunque se nota cierta bisoñez (comparando con blogs "experimentados"), la web es bastante agradable, el manejo de comentarios equilibrado, y algunos balbuceos iniciales se han ido corrigiendo. Lo mejor, sin duda, ha sido la gran cantidad de comentarios que se han enviado. Espero que se tomen en cuenta (si tengo tiempo, comentaré algunos aspectos de los distintos bloques con los que estoy muy de acuerdo o en desacuerdo), y, la verdad, soy optimista al respecto, viendo cómo se ha desarrollado este proceso y el nivel de muchos comentarios.
Como se ha indicado en otros sitios, esta iniciativa apenas ha tenido repercusión mediática. Una pena (y espero que se remedie, y que desde el Ministerio saquen más partido a esto). Esperemos que otras administraciones tomen nota y cunda el ejemplo. A mí me parece una magnífica (y no demasiado complicada) manera de organizar un trabajo colaborativo cuando hay múltiples sectores implicados e informados.
Se me ocurre una posible mejora. Entre el grupo de expertos y el público podría establecerse un nivel intermedio, donde estarían algunos representantes de diversas asociaciones y grupos interesados. Por ejemplo, se podría invitar a ese grupo a la Conferencia de Rectores, la Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España (su coordinadora ha escrito varios comentarios en el blog de la LCyT), FJI/Precarios, la Asociación para el Avance de la Ciencia y la Tecnología en España, etc. Este grupo tendría privilegios "especiales" (acceso a borradores, comentarios "directos" al grupo de expertos, metacomentarios a los comentarios generales, etc.).
Lo fundamental es que la Web ha llegado a un nivel de desarrollo (y sigue avanzando) tal, que permite con una pasmosa facilidad organizar sistemas colaborativos sumamente eficaces. Esto supone un cambio de paradigma que se puede aplicar a casi todos los ámbitos, aunque aún no es muy visible y no todos están dispuestos a aceptarlo (cambiar cuesta, a veces cuesta mucho). Recomiendo leer a Juan Freire sobre este tema.
Actualización: acabo de ver que el software recomendado para la visualización de los vídeos es VLC, un excelente reproductor que es además software libre y disponible para multitud de plataformas. El que se piense en tecnologías abiertas y universales es una muy buena señal.
viernes, 26 de septiembre de 2008
Cambio de look
Pues como veis, he cambiado el aspecto del blog. Por si os gusta, aquí está la plantilla:
http://www.blogcrowds.com/resources/view_template.php/rounders4_7
Que conste que he tenido que currármelo un poco para no perder los widgets de la página y pulir un par de cosillas. Eso os lo dejo a vosotros.
Yo creo que a tres columnas se distribuye mejor la información. Ya me contaréis.
http://www.blogcrowds.com/resources/view_template.php/rounders4_7
Que conste que he tenido que currármelo un poco para no perder los widgets de la página y pulir un par de cosillas. Eso os lo dejo a vosotros.
Yo creo que a tres columnas se distribuye mejor la información. Ya me contaréis.
viernes, 19 de septiembre de 2008
Confidencialidad y algún apunte sobre gestión de grupos de investigación
Eso es una trituradora de documentos, de las baratitas (90 €). Básicamente consiste en un triturador eléctrico que puede convertir en tiras unos pocos folios de una vez. Este modelo tiene otra ranura para destruir discos y tarjetas de plástico.¿Demasiado paranoico? Posiblemente. Sin embargo, uno de los métodos más efectivos para conseguir información confidencial es el trashing (literalmente, basureo). Es decir, rebuscar en la basura en busca de papeles con direcciones, códigos, contraseñas, etc. Al respecto, os recomiendo la lectura de "La caza de hackers" (The Hacker Crackdown), de Bruce Sterling.
Personalmente, mi mayor preocupación es que se vayan a la basura papeles con datos de tarjetas de crédito, contraseñas y similares. No obstante, tampoco está de más tener cierto cuidado con otro tipo de material generado por la investigación: resultados de experimentos y demás. No es que uno piense que la investigación que realiza es de tan alto nivel que sus competidores van a secuestrar su basura para registrarla, pero cuando uno se quiere dedicar a esto seriamente, hay que adquirir una serie de actitudes. En el fondo, no es más que un asunto de gestión de grupo. Y donde hay un grupo de trabajo, existe información que debe ser confidencial.
Esto no quiere decir que el grupo sea un "cuerpo negro" que no emita ningún tipo de información. Yo soy un firme partidario del conocimiento "abierto", de compartir información y no ser un remilgado cuando se habla con gente de otros grupos. Todos nos beneficiamos si protocolos, artículos, imágenes y demás material puede ser libremente compartido. De lo que hablo, es de esa etapa intermedia en la que se está generando, procesando y escribiendo la información, y que en muchos casos requiere de cierta confidencialidad. Y ya no hablemos de la redacción de proyectos o patentes, donde es necesario guardar un especial cuidado.
Desde luego [y hago un inciso] que el concepto de "gestión de grupo" es extraña en muchos centros de investigación españoles, donde la investigación se gestiona como si cada investigador principal fuese el cacique de una pequeña tribu, y las cosas funcionan (donde funcionan) por afición o por casualidad, sin que haya una auténtica cultura de grupo de investigación dentrás. Afortunadamente, y la existencia de personal de apoyo administrativo y gestor ayuda, la modernidad se extiende en el universo investigador, y se presta atención a esas pequeñas cosas que comparten:
- Menosprecio por buena parte de los investigadores, que las consideran poco dignas para merecer su atención, ya que en la investigación "de verdad" y "vocacional" hay que dedicarse a eso, a investigar. Luego están esos vendidos que no merecen el privilegio de investigar, y que se preocupan por nimiedades (por ejemplo, gestionar correctamente su grupo, divulgar, publicar, innovar, etc.).
- Individualmente, requerir muy poco esfuerzo (por ejemplo, acumular aparte todo el papeleo "sensible" y destruirlo al finalizar el día).
- En conjunto, requerir bastante esfuerzo, pero para eso están las nuevas figuras de personal de apoyo: gestores, administrativos, secretarios. No todo van a ser técnicos de laboratorio y secretarios.
- Devolver con creces el esfuerzo invertido. Y es que la buena gestión, en cualquier escenario, acaba pagando (y ahora, a explicárselo a los lumbreras de las subprime y las equity).
martes, 2 de septiembre de 2008
Un nuevo (y prometedor) navegador en la red
Brevemente, el nuevo navegador está basado en el trabajo de Mozilla (desarrolladores de Firefox y Thunderbird) y Safari (el navegador de Apple). Si Firefox y Safari ya son buenos de por sí, es de esperar que Chrome sea un navegador al que, como mínimo, haya que dar una oportunidad. Han desvelado bastantes cosas en un cómic : estabilidad, seguridad, rapidez. Y lo más importante, es un proyecto de código abierto, así que otros podrán aprovechar el trabajo (igual que ellos se han aprovechado del código abierto de Firefox y Safari, y estos a su vez de otros...).
Respecto a la relación con otros navegadores, tal como se comenta en John's Blog, esto no tiene por qué ser malo para Firefox. Será bueno para los usuarios: más competencia, más desarrolladores compartiendo código, productos mejores y más seguros.
Para los que no será bueno es para los que quieren seguir viviendo en la era pre-Internet. Veremos qué cara ponen los amiguitos de Redmon (esos que comercializan un sistema operativo hortera e inseguro). Ahora que Exploiter 7 por fin había conseguido mejorar con respecto a otros navegadores (aunque no mejorarlos, eso es difícil cuando todo lo que haces es copiar) y está a punto de salir la versión 8, se encuentran con un nuevo competidor que potencialmente les va a dejar muy atrás. Cuentan que IE, a pesar de estar optimizado para Windows, obtiene resultados muy mediocres cuando se compara con otros.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)