miércoles, 4 de abril de 2012

Publicitando tus artículos: ResearchGate

Por una vez no voy a escribir despotricando sobre política científica (aunque los últimos presupuestos invitan a ello). Aprovecho un análisis estadístico de 200 iteraciones que va por la 15, y aún le queda.

¿Conocéis ResearchGate? Es una especie de red social para investigadores, más parecido a Linkedin que a Facebook. Allí puedes poner tus comentarios, participar en grupos, mostrar tu CV, crear tu red de colaboraciones y contactos. No es que lo actualice muy frecuentemente, pero es interesante y una buena idea.

Una de las cosas que más me han gustado es la posibilidad de usar tu página de publicaciones como repositorio de tus artículos. En pocas palabras, subir los manuscritos para que cualquiera que esté interesado se los pueda bajar. Por supuesto, a menos que el artículo sea Open Access, no puedes subir la última versión publicada por la revista en cuestión. ResearchGate te informa, en base a la información bibliográfica, qué es lo que te permite la editorial. Algunas no te dejan compartir en absoluto (shame on you!), pero la mayoría permiten poner a disposición una versión "pre-print" o "post-print" del artículo. En pocas palabras, este es el borrador del artículo antes o después de enviarlo a la revista para su evaluación (no incluye las pruebas de imprenta, que ya están procesadas por el editor). Es decir, no es el artículo tal como se ve en la revista, pero es una solución si alguien está interesado en conocer tus resultados.

Aquí os dejo un enlace a mi página de publicaciones, donde tengo la mayor parte de mis artículos disponibles para bajar. Vale la pena probarlo.

viernes, 24 de febrero de 2012

¿Quieres hacer una tesis?

Es difícil aconsejar sobre esto en estos tiempos que corren. Para los valientes, va este post que he encontrado hoy mismo:

How To Start Your PhD The Right Way

by in PhD
You have just finished your undergraduate studies, or perhaps you have been working in the field for a while, you are full of energy and zest and you want to prove to the world that you are carved from the right stone to pursue PhD studies.


Si me pidiesen destacar algo basándome en mi experiencia, os aconsejo:
  • Elegid con mucho cuidado al grupo en el que pensáis hacer la tesis, máster, tesina, lo que sea. Desgraciadamente, abundan los grupos (mal) dirigidos por gente mediocre, abusadora o, simplemente, malas personas. No os dejéis engañar por lo interesante que pueda parecer el tema o las sonrisas de los primeros días. Preguntad a la gente que esté ya en el grupo, mirad si están a gusto (el mal ambiente se nota a la legua), lo que se dice del grupo. Si os gusta mucho un tema y está copado por un grupo que tiene mala fama, no tengáis miedo de ir a otro centro de investigación. Moverse es lo normal, y en otros países es usual hacer la tesis o el máster en un centro distinto al del grado. Y ante cualquier signo de abuso o mal rollo, denunciad e iros. La vida del doctorando está llena de segundas oportunidades.
  • Buscad consejo de gente que esté ya con la tesis o el máster. Preguntad en foros, buscad al amigo de aquel colega que está haciendo la tesis, o a ese conocido de la promoción anterior y que se metió en un máster. Averiguad si la calidad de los másters o de la investigación es buena. Conoced de verdad el mundo en el que os vais a meter, sus entresijos y todo aquello de lo que uno no se entera. Una gran idea es empezar a colaborar con un grupo de investigación antes de acabar la carrera.
Y ante todo, mucha suerte. Ahora hay menos oportunidades para conseguir financiación (becas, contratos). Pero ánimo, con algunas opciones (becas FPI), la nota no lo es todo.

martes, 27 de septiembre de 2011

Timos científicos, o a científicos


Todos sabemos lo que es el spam. Lo que no es tan conocido es que los investigadores sufrimos un tipo muy especial de spam. No hablo de la publicidad de aparatos de laboratorio o de enzimas más eficientes, sino de otros, que pretenden una estafa bien evidente.

El primer tipo son aquellos que invitan a un congreso, hasta entonces desconocido por el destinatario, frecuentemente en algún destino exótico y atractivo. Lo que esconden estos congresos son unas desorbitadas tasas de inscripción y un nulo valor científico. Efectivamente, hay empresas que se lucran creando congresos. Demasiado dinero para una línea en el CV por haber asistido al "Simposio sobre la endometritis en la oveja afgana".

Hay otro tipo de spam congresil, un poco distinto. Generalmente, aprovechan un artículo publicado recientemente como excusa para "invitar" a dar una charla. Se alaba el gran nivel científico del artículo, y el congreso suele estar ubicado en China o Irán. En este caso, no se trata de cobrar (en principio), sino de atraer a investigadores extranjeros para aprovechar y dar cierto prestigio al congreso.

En otro nivel están los e-mails que invitan a publicar en una u otra revista. Suele tratarse de editoriales creadas para ganar dinero a base de inventar una revista tras otra o de editar libros sobre los más variados temas. Un ejemplo ya bastante conocido es Bentham Publishers (hay otro análisis sobre el spam de esta editorial y otras). Con la excusa de publicar con Open Access, se cobran cantidades considerables (más de 500 € por publicar un capítulo de libro y miles de euros por un artículo en una revista). Y eso si no apareces de repente en el comité editorial de una de esas revistas, sin recordar si diste tu permiso.

Un clásico son publicaciones como Who is Who, y similares. Afortunadamente, no cobran nada por incluirte en sus recopilaciones, pero al poco de enviar los datos que te solicitan, empieza el bombardeo para que compres el libro. Efectivamente, esa es la historia, contribuyes a publicar un libro que luego te quieren vender. Si ignoras el bombardeo de e-mails, cartas e incluso llamadas telefónicas, se acaban cansando.

La sorpresa ha venido esta semana. Un nuevo nivel de sofisticación que no esperaba. Me pasan una circular que dice así:
Nos ponemos en contacto con vosotros con motivo de la próxima publicación de la Agenda Sci+d 2012 para el personal científico en España.
Una agenda con la que podéis estar informados de todos los eventos científicos de interés (conferencias, cursos, ferias,...) y que, además, reúne a 366 investigadores y técnicos, uno por cada día del año, sus proyectos y publicaciones.
Sci+d “ Servicios para la ciencia, investigación y desarrollo” es una entidad española de apoyo a la investigación formada por un grupo de profesionales científicos, investigadores y técnicos.
La aparición en esta agenda es voluntaria y proporciona beneficios como la publicitación de vuestro proyecto, la visibilidad de vuestra labor, la concentración de información y el contacto con otros profesionales de vuestro sector.
En principio, nada que reprochar, una buena manera para darse a conocer.
Además se realizará un sorteo entre los 366 investigadores y técnicos que formen parte de la Agenda Sci+d 2012 de 300.000€ para ayudar a financiar vuestros proyectos.
Si todo eso va a una sola persona, es mucho dinero. Mucho más que lo que solemos recibir los investigadores para desarrollar un proyecto normalito.
El precio de inscripción para 2012 es de dos cuotas de 90 € cada una o una sola cuota reducida de 150€, beneficiándose así de un descuento de 30€.
Vaya, esto me suena. Sí, igual que los congresos prefabricados y las publicaciones de dudoso honor. A propósito, si la cuota es de 150 € y hay 366 participantes como máximo:
150 € x 366 = 54.900 €

No se puede dudar de que son unos filántropos, ponen 250.100 € para el premio del sorteo. Para tener tal capacidad financiera, no hay nada en Internet relacionado con esta Sci+d, excepto esta página:
http://halteniarazon.blogspot.com/2011/09/los-ricos-nigerianos-ahora-invierten-en.html

Que, básicamente, llega a la misma conclusión que yo: otro timo (no hacía falta ser Einstein para esto).

Así que, colegas científicos, mucho ojito, que vienen a estafarnos.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Remedio homeopático contra el dolor de barriga

Si os habéis dado cuenta, cuando el hambre ataca de veras, la barriga duele. Puede doler de veras, ¡seguro que os ha pasado a todos!

En esas estaba el otro día, con un hambre de mil diablos. Y como era la hora de la merienda, me puse a comer unos ricos bollos. La verdad es que con el primero desapareció el incómodo dolor pero, como estaba en plan goloso, seguí con otro y con otro...

Hasta que el dolor volvió, esta vez por hartazgo. Pero mientras me debatía entre retortijones se me apareció Samuel Hahnemann, y me dio la inspiración para desarrollar un remedio para librar al mundo de uno de sus más terribles males, ¡el dolor de barriga!
Si me como un bollo, el dolor de barriga desaparece, pero si me como muchos, vuelve a aparecer, mayor aún si cabe. Por lo tanto, es lo mismo lo que cura que lo que causa el dolor, y cuando lo consumo en cantidades menores, es cuando su capacidad curativa es mayor.
Así que, animado por esta idea maravillosa (y tras varias horas de dificultosa digestión), tomé una migaja de uno de los bollos y la eché en una botella de plástico que tenía medio llena con agua. La tapé bien y me lié a darle golpes contra la mesa. Cincuenta o incluso más, que había que transmitir bien la mística energía del indigesto bollo al agua (nunca se sabe, por su naturaleza porosa). Busqué otro recipiente adecuado, y esta vez localicé un túper que cerraba bien. Lo llené con agua del grifo y le pasé medio taponcito del agua de la botella. Repetí el golpeteo y el traspaso de líquido al menos una docena de veces, hasta que sentí que el líquido casi palpitaba con las medicinales vibraciones.

Ahí estaba, el remedio definitivo contra el dolor de barriga. Mi contribución al bien de la humanidad había tenido éxito.

Sé que hay muchos incrédulos, cuyas mentes son de tal cortedad que no pueden entender los milagros de la homeopatía. Pero funciona, y lo he comprobado definitivamente. Ahora, cada vez que siento ese horrible dolor de estómago por la tarde, echo unas pocas gotas (dos o, como mucho, tres, así de poderoso es el remedio) sobre un bollo y me lo como. Con una rapidez asombrosa el dolor remite. Siempre. Que vengan los escépticos y demuestren que miento.

sábado, 12 de marzo de 2011

Errores comunes en la escritura de números y unidades

Continuamente tenemos que manejar números sobre distintos conceptos: lo que cobramos cada mes, el número de aciertos en la lotería, nuestro nivel de colesterol, etc. Es fácil asumir que la representación correcta y exacta de los números y unidades (qué se está midiendo) es un asunto muy importante: no es lo mismo que tengamos que pagar 100 euros que 100 yenes, pero es lo mismo comprar 500 mL de leche que 0,5 L (pero, obviamente, no es lo mismo 0,25 L que 2,5 L).

En ciencia la corrección que se debe buscar al representar cantidades es aún más importante. Debe ser absoluta, y para asegurarlo hay una serie de normas. Estas normas no existen porque sí, sino precisamente para que no haya confusión al intercambiar información. En caso de que las cantidades no se representen correctamente, tanto su magnitud (es decir, el número) como sus unidades (es decir, qué se está midiendo), pueden suceder cosas malas. Desde la incomodidad que representa el leer medidas mal representadas en los apuntes de un colega, hasta auténticos desastres. ¿Os acordáis de la Mars Climate? Aquí podéis leer un buen resumen de lo que sucedió, y el por qué: http://centros5.pntic.mec.es/ies.victoria.kent/Rincon-C/Curiosid/Rc-6/RC-6.htm

A propósito, que todos deberíamos utilizar las unidades del Sistema Internacional, adoptado por todos los países excepto USA, Liberia y Myanmar. Precisamente, la pereza de los USA por adoptar el sistema nos trae no pocas complicaciones (¿cuántos no tenemos multitud de objetos basados en pulgadas, psi, etc.?). Más información sobre el nunca bien ponderado SI: http://en.wikipedia.org/wiki/International_System_of_Units

Pues sí, los países en rojo aún no han adoptado el Sistema Internacional, y así estamos (cabezones).

Realmente, las normas de escritura de unidades y números son bastante pocas, bastante lógicas y bastante útiles. Hace tiempo que encontré una excelente recopilación que se lee en un momento, y que, afortunadamente, veo que sigue accesible: http://personal.telefonica.terra.es/web/pmc/ (¡gracias, don Pedro!). De ese sitio resalto este párrafo:
No considero «ignorante» a quien no sabe -cada cual tiene sus medios de aprendizaje- sino a aquel que pudiendo saber, no sabe... Yo ponía la coma decimal «arriba» porque así me lo enseñaron... hasta que leí que no era así; en mi condición de profesor, y no sin esfuerzo, cambié sin dejar de tener presente que las normas UNE no obligan a nadie.
No puedo dejar de estar más de acuerdo con el autor. Al contrario que en el cumplimiento de la ley (su ignorancia no exime de su cumplimiento, y al que no cumple se le castiga), no hay pecado en cometer incorrecciones al escribir unidades (aunque algunas sean de un calibre como para llevarse las manos a la cabeza —aguantemos la tentación). Pero más que pecado es insistir, por cabezonería, en cometer errores una vez que se conoce la manera correcta.

Y sin retractarme de lo anterior, es mi opinión que el deber de todo investigador asegurarse de que lo que hace lo hace bien, incluyendo aquello que comunica.

Y ahora, los errores que me vienen ahora a la cabeza como más comunes:
  • Utilizar el apóstrofe (la coma elevada) en vez de la coma para separar decimales. Este es un típico error que se perpetúa de profesores (de todos los niveles) a alumnos, algunos de los cuales llegan a ser profesores, cerrando el ciclo. En vez de escribir 2'5, se debe escribir 2,5. De hecho, aunque personalmente no me gusta, se podría escribir 2.5 (la llamada notación internacional), pero no hay que olvidar que lo normativo en España es la coma. En resumen: el apóstrofe no se debe utilizar para separar la parte entera de la parte decimal.
  • No poner espacio entre números y unidades. Este error "menor" se comete a menudo, y eso que (si no recuerdo mal) sólo hay una excepción, el símbolo de porcentaje (%) y los grados, minutos y segundos para ángulos planos (por ejemplo, 45° 3' 7"). Siempre debe haber un espacio de separación entre números y unidades. Como curiosidad, en los procesadores de texto existe un "espacio de no separación", que impide que números y unidades queden en distintas líneas de texto (aquí, cómo se puede generar fácilmente en distintos programas).
  • El jaleo con los grados de temperatura. Digo jaleo, porque los errores son muy variados, seguramente porque tenemos cuatro elementos en este caso: el número, el espacio, el símbolo de grado y la letra que indica el tipo de escala. Para ir al grano, pongamos la correcta: el símbolo del grado Celsius es °C, así, con el ° siempre asociado a la C, nunca separado. Entre el número y el símbolo se debería poner un espacio, aunque se perdona a menudo (de hecho, en muchas publicaciones, especialmente anglosajonas, se suele poner junto). Así, veinticinco grados Celsius se escribe como 25 °C. Recientemente vi una barbaridad (era una barbaridad porque venía de un corrector de textos técnicos, concretamente de patentes), tal como "la temperatura óptima es de 25°-60°C". De hecho, la manera correcta de escribir algo así sería "la temperatura óptima es de 25 °C a 60 °C".
  • Escribir gr., gr, g., Kg., kg., Kg, Km, hr, sec, seg. En las normas de escritura de unidades se indica que el símbolo de kilo (es decir, 103) es la k, (no la K), el símbolo del gramo es la g, de la hora es la h y del segundo es la s (pero el del minuto es min). Como son unidades, no llevan nunca punto (excepto para cerrar la frase, como en la frase anterior). El utilizar K para kilo es un error bastante extendido (incluso en indicaciones oficiales, como señales), aunque, en general, no lleva a confusión. Pero en el caso del gramo, resulta que gr es abreviatura de grano (una unidad tradicional admitida por el SI). Otros errores podrían acarrear consecuencias más graves, como usar M para mili (10-3), cuando es el prefijo de mega (106), o Tm como abreviatura de la tonelada métrica (megagramo, Mg), ya que es la unidad del terámetro (1012). Es una pena que algunos de estos errores sean propiciados por muchas revistas científicas, que admiten, e incluso exijen, utilizar hr y sec en vez de sus homólogos SI.
  • Utilizar el apóstrofe simple y doble (4' 30") para representar minutos y segundos de tiempo. Como mencioné arriba, se utilizan para representar fracciones de grado en ángulos planos. Para el tiempo se debe utilizar min y s.
  • No poner un 0 (cero) delante de cifras que carecen de parte entera (por ejemplo, 0,4534). El cero inicial ayuda a leer la cifra y evita equivocaciones (¡pensemos en publicaciones con tipos de letra pequeños, impresas con poca tinta o en personas con poca agudeza visual!). Aquí tengo que lamentarme otra vez por todas esas revistas que aún obligan a escribir las cifras sin parte entera sin el cero inicial.
Hay muchos más errores, pero sólo quiero resaltar los más comunes. Como dije anteriormente, no hay motivo alguno de vergüenza si uno se da cuenta de que ha estado escribiendo incorrectamente estas unidades. Todos (incluyendo un servidor) nos dimos cuenta un buen día de que la manera normalizada era otra.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Gestores de bibilografía: BibTeX y BibDesk

Iba a hablar de gestores de bibliografía (por ejemplo, esto, esto o esto), pero he decidido posponer la entrada para explicar mi punto de vista sobre el tema. Un servidor produce sus documentos (científicos y no tanto) generalmente con LaTeX, no con un típico procesador de textos. Generalmente, con un procesador de textos, se puede utilizar una aplicación que gestiona la bibliografía y que a menudo instala un plug-in (un menú o una barra de herramientas) que permite ir añadiendo citas al documento (de todas maneras, OpenOffice, y parece que las últimas versiones de MSWord, incluye su propio sistema bibliográfico). Al acabar, basta con indicar el estilo de las citas y de la bibliografía para que el gestor genere la bibliografía y formatee las citas con el estilo deseado, voilà! ¿Que más adelante se necesita cambiar el estilo? Basta con indicarlo en el menú para que las citas y la bibliografía queden reformateadas con el estilo correspondiente.

LaTeX tiene un estupendo sistema para incluir bibliografía en los documentos, llamado BibTeX. Sin embargo, aquí no se necesitan plug-ins ni menús. La razón es que un documento LaTeX, para quien no lo haya mirado en el enlace de arriba, se escribe como un simple texto sin formato. La estructura del documento se indica con una serie de etiquetas, como \begin{document} o \section{Resultados}. Cuando se quiere ver el resultado, el texto se pasa por el compilador de LaTeX y se obtiene un hermoso documento PDF.

Cuando queremos introducir bibliografía en un documento LaTeX, utilizamos varias de esas etiquetas. Por ejemplo, \cite{ji2010a} indicaría que queremos citar un trabajo que hemos etiquetado como ji2010a. Allí donde queramos que aparezca la lista de referencias, escribimos \bibliography{mybib}. Al generar el PDF se tomarán los datos del archivo mybib.bib (lista de referencias en formato BibTeX), apareciendo las citas y la lista de referencias perfectamente formateadas (hay muchos más detalles que omito, por no ser cargante).

Lo importante es que veáis que para mí no es una prioridad el tener un sistema de gestión de bibliografía que incluya un plug-in para introducir citas en mis documentos. Ya lo hago yo mientras escribo, y LaTeX se encarga de todo lo demás. Lo importante para mí, es que el sistema que utilice tenga la capacidad de exportar las referencias en formato BibTeX, lo cual no es complicado, ya que, junto a RIS, se ha convertido en uno de los estándares para guardar información bibliográfica. A propósito, hay bastantes programas que utilizan BibTeX para almacenar referencias, pero esto no quiere decir que sólo se puedan usar con LaTeX. Muchos permiten generar bibliografías para utilizar con un procesador de textos.

Para gestionar mis archivos BibTeX utilizo BibDesk (a propósito, LaTeX, BibTeX y BibDesk son software libre, ¿lo dudábais?). Es un gestor de bibliografía bastante sencillo de usar y a la vez bastante potente, solo para MacOS, a propósito (para los desencantados, echad un vistazo a Bibus, JabRef y similares). Utiliza el formato BibTeX para guardar las referencias, por lo que puedo utilizar los archivos directamente con mis documentos de LaTeX, bastante cómodo. Como otros gestores bibliográficos, tiene integrados varios motores de búsqueda (PubMed, Web of Science) para poder realizar la captura de referencias sin tener que estar saltando al navegador. Además, puede importar y exportar varios tipos de formatos de bibliografía, para cuando hay que compartir bibliografías o hay que obtener referencias que no están disponibles en PubMed (puedo acceder a WoS —de pago— a través de FECyT por estar en una universidad, pero este tipo de acceso no lo reconoce BibDesk).

Generalmente, cuando encuentro una referencia nueva y puedo bajar el PDF, lo hago y lo guardo en mi "biblioteca" (un sistema de carpetas con el nombre de las revistas). Me gusta especialmente cómo enlaza BibDesk con los PDF, basta con arrastrarlos a un área lateral de la ventana mientras se tiene a la referencia en cuestión seleccionada, y ya queda disponible para ser abierto (incluso ojeado desde el propio programa). Y si el PDF se mueve a otra carpeta no hace falta reenlazar el documento, BibDesk hace uso de algunas características del sistema de archivos de MacOS para no perder la pista del archivo. Si éste cambia de sitio, el sistema le dice a BibDesk dónde encontrarlo, sin que nosotros tengamos que hacer ningún cambio.

Pues esto es lo que quería presentar antes de entrar a hablar de sistemas de gestión de bibliografía, para que veáis de dónde vengo y lo que estoy utilizando ahora. Esto no quiere decir que no me interese utilizar un sistema que me permita guardar la bibliografía de otra manera (tal vez más eficiente en cuanto al flujo de datos), o que me permita crear bibliografías con mi procesador de textos (OpenOffice, por supuesto). Sencillamente, no son prioridades para mí, o al menos no tanto como que me permita enlazar cómodamente PDFs, disponer de salida en formato BibTeX o, necesidad de última hora, poder tener mi bibliografía "en la nube" y compartirla ágilmente. Esto último no me lo permite hacer BibDesk (tiene alguna capacidad de compartir bibliografías, pero bastante limitada), y es lo que me ha movido a escribir sobre este tema. El próximo post, descubriendo nuevas posibilidades para la gestión bibliográfica.

A propósito, un ejemplo de una entrada en un archivo de BibTeX:

@article{ji2010a,
Author = {Ji, Yingbiao and Tulin, Alexei V},
Journal = {Curr Opin Genet Dev},
Month = {Oct},
Number = {5},
Pages = {512-8},
Title = {The roles of PARP1 in gene control and cell differentiation},
Volume = {20},
Year = {2010}
}

Cada línea corresponde a una parte de la referencia, creo que las etiquetas son bastante descriptivas (una pista: la referencia es de un artículo de una revista, y la etiqueta para citarla es ji2010a). Obviamente, cuando BibTeX procesa la entrada, reorganiza toda esta información de manera que el formato de la referencia corresponda a lo que deseamos.

martes, 16 de noviembre de 2010

Un primer encuentro con Firefox 4 (beta)


Acabo de aprovechar para bajarme la última versión, aún en beta, de mi navegador favorito, Firefox. Como es habitual, me ha sorprendido muy gratamente. El tiempo de arranque se ha reducido bastante, la navegación es muy ágil, y algunos defectillos parece que han desaparecido. Le han dado un nuevo "look", que en parte me gusta, pero al que tardaré unos días en acostumbrarme. En el breve tiempo que lo he probado, no ha hecho cosas raras ni se ha cerrado sin avisar. Buena cosa para una beta.

De momento, vuelvo al eficiente Firefox 3.6. La razón es que no todos los complementos funcionan en la versión 4 beta, y algunos realmente los necesito. Ha sido una experiencia breve pero intensa, esperemos que Firefox 4 salga pronto.

Para los aventureros, se puede bajar de:
http://www.mozilla.com/es-ES/firefox/beta/