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lunes, 6 de agosto de 2012

La homeopatía estimula a los espermatozoides, igual sí, pero va a ser que no es homeopatía

Hoy, día en que la ciencia de verdad ha colocado un robot a más de 200 millones de km, el servicio de búsqueda de artículos sobre biomedicina PubMed me trae un artículo con el siguiente título:

Effects of two homeopathic complexes on bovine sperm mitochondrial activity

Un par de comentarios. Primero, sobre el estupendo sistema de búsquedas automáticas de PubMed. Si no lo conoces, te invito a crearte una cuenta (gratuita, como todo lo demás del sitio del NCBI) y a programar una búsqueda. Sencillamente, se trata de que con la periodicidad que desees, PubMed realiza la búsqueda que desees y te envíe los resultados al correo. Indispensable para estar al día de nuevos hallazgos en tu campo.
En segundo lugar, ¿qué pasa con la homeopatía? Hay que puntualizar, porque generalmente se confunde este término con fitoterapia (aprovechamiento de plantas con propiedades curativas) o similares. Brevemente, la homeopatía consiste en realizar diluciones de una sustancia que provoca síntomas similares a las de una enfermedad. Para hacernos una idea, esas diluciones llegan a ser tan elevadas (se pasa una gota de sustancia a un bote con agua, se agita, se pasa una gota a otro bote, se agita... así varias veces), que el resultado final es como echar una gota de la sustancia original a un lago, al mar o (va en serio) a un recipiente con agua del tamaño del Sistema Solar. Imagínate que te estás bañando en Alicante, se acerca un individuo y te dice que bebas un trago de agua, que ha echado unas gotas de tal sustancia al mar cuando estaba en Venecia, y que por tanto el Mediterráneo es medicinal. Eso es, salvo que los homeópatas dicen que entre diluciones el bote se agita vigorosamente, y que en ese proceso la sustancia (que no tiene nada que ver con la enfermedad) "enseña" al agua a curar. Por eso aunque en las últimas diluciones pueda no quedar ni una molécula de la sustancia original, ese agua cura.
Eso es la homeopatía y no otra cosa (en este dossier hay más y mejor información, o en este otro sitio, en inglés). A propósito, a veces ese agua se usa para empapar unas bolitas de lactosa, las cuales se toman como pildoritas, con igual efectividad.
La homeopatía no cura, ni hace nada (a menos que seas intolerante a la lactosa de las pildoritas). En ningún estudio científico bien hecho (que en realidad es lo de toda la vida, comprobar si algo funciona o no) se ha comprobado que la homeopatía sirva para nada.
Volviendo a nuestro estudio de portada, tengo una búsqueda de PubMed que básicamente me busca todas las semanas los trabajos científicos que han salido sobre las mitocondrias de los espermatozoides. Las mitocondrias son una parte de las células que se encargan, entre muchas cosas, de producir energía. Los espermatozoides ya sabemos lo que son. Pues bien, me encuentro con este resultado:

Effects of two homeopathic complexes on bovine sperm mitochondrial activity.

Aziz DM, Schnurrbusch U, Enbergs H.

Homeopathy. 2012 Apr;101(2):99-102.

PMID: 22487369 [PubMed - indexed for MEDLINE]
Sí, la revista Homeopathy está indexada en PubMed, lo que no significa que sea científica o que lo que contiene tenga ninguna validez. Pero me gusta curiosear cuando me llega algo así. Más que nada, porque si fuese verdad lo que pone en esos artículos me faltaría tiempo para escribir a los autores y decirles: "Oye colega, vete ya a solicitar un premio Nobel, que te lo has merecido". Y es que si la homeopatía funcionase sería una revolución tal en la ciencia que habría que inventar un premio nuevo. Así son las cosas.
¿Funciona entonces la homeopatía? Bien, parece que esos autores dicen que al mantener a los espermatozoides 30 min en un medio al que se le añadía un "remedio" homeopático, la actividad mitocondrial se veía estimulada (no así en otras variables como la viabilidad o el estado del ADN). Un resultado impactante, si tenemos en cuenta lo que dije antes: las sustancias "activas" en un "remedio" homeopático se diluyen tanto que no deberían quedar muchas moléculas (o ninguna) en la dilución final.
¿O no es así?
Veamos la composición de estos "remedios":
  • Ubichinon compositum© (ampollas de 2,2 ml), conteniendo 0,022 mL de cada una de estas sustancias: Coenzyme Q10 D10, Acidum ascorbicum D6; Thiaminum hydrochloricum D6, Natrium ribroflavinum phosphoricum D6, Pyridoxinum hydrochloricum D6; Nicotinamidum D6, Vaccininum myrtillus D4, Colchicum D4, Podophyllum D4, Conium D4, Hydrastis D4, Galium aparine D6, Acidum sarcolacticum D6, Hydrochinonum D8, Acidum alpha-lipoicum D8, Sulfur D8, Manganum phosphoricum D8, Natrium diethyloxalaceticum D8, Trichinoylum D10, Anthrachinonum D10, Napthochinonum D10, para-Benzochinonum D10, Adenosinum triphosphoricum D10, Coenzymum A D10, Acidum acetylosalicylicum D10, Histaminum D10, Nadidum D10, Magnesium gluconicum D10.
  • Coenzyme compositum ad us. vet.© (ampollas de 5 mL), conteniendo 0,05 mL de cada una de estas sustancias: Acidum ascorbicum D6, Natrium ribroflavinum phosphoricum D6, Thiaminum hydrochloricum D6, Pyridoxinum hydrochloricum D6, Nicotinamidum D6, Acidum cis-aconiticum D8, Acidum citricum D8, Acidum fumaricum D8, Acidum a-ketoglutaricum D8, Acidum malicum D8, Acidum succinicum D8, Barium oxalsuccinicum D10, Natrium pyruvicum D8, Cysteinum D6, Pulsatilla pratensis D6, Hepar sulfuris D10, Sulfur D10, Adenosinum triphosphoricum D10, Nadidum D8, Coenzymum A D8, Beta vulgaris var. conditiva D4, Natrium diethyloxalaceticum D6, Manganum phosphoricum D6, Magnesium oroticum D6, Cerium oxalicum D8, Acidum alpha-liponicum D6.
¿Se entiende algo? No es inglés, sino latín. Resulta que los homeópatas llaman a las sustancias en latín, tal vez porque así suena más importante. Si en vez de decir sal de mesa dices natrium muriaticum (verídico), como que queda mejor, ¿verdad?
Una vez explicado esto, vayamos a por las diluciones. La D es una manera que tienen los homeópatas de expresarla. Uno parte de una solución concentrada (tintura madre) y la diluye tantas veces. La D indica que se ha diluido 10 veces según el número que sigue. Es decir, D6 indica que se ha diluido 1 millón de veces (10x10x10x10x10x10, es decir, 10 a la sexta potencia). Es curioso, porque los homeópatas suelen preferir las C, que indican "centesimales". Es decir, que se diluye cien veces según el número que sigue. Aquí, C6 sería una dilución de 10 elevado a 12 (un 1 con 12 ceros detrás, considerable).
Y aquí es donde paré y elevé una ceja, porque podemos ver bastantes D10 (muy pero que muy diluido), pero también muchos D4. Diluir algo 10.000 veces (D4) o 1.000.000 veces (D6) parece bastante, pero en biología no lo es tanto. Yo mismo en el laboratorio realizo diluciones mucho más elevadas, y vaya que si tienen actividad las sustancias químicas.
Nótese además que se indica la dilución, pero no la concentración de la que partimos. Volviendo a la sal de mesa (perdón, natrium muriaticum) no es lo mismo si parto de sal pura que si tengo una solución de 10 g de sal en 100 mL de agua, o si parto de 1 g de sal en 1 L de agua.
Bien, consideremos simplemente que se parte de soluciones bastante concentradas. Pongamos, de 1 mol por litro. Aquí me vais a permitir que use esta palabra, "mol", que es el estándar en química y biología para hablar de cantidad de sustancia. Un mol es más o menos un 6 con 23 ceros detrás de moléculas de una sustancia. Una cantidad impresionante, pero que apenas pesa unos gramos. Por ejemplo, un mol de sal pesa solo unos 58 gramos. ¿Por qué usamos esta unidad y no gramos u otras? Para no extendernos mucho, diré que por motivos prácticos. Al final, se trata de trabajar con moléculas y ver cómo interaccionan, por lo que interesa utilizar una unidad que está directamente relacionada con el número de moléculas.
Bien, por fin llego a lo que quería contar. Consideremos que la "tintura madre" de la que se parte está a 1 mol por litro (tampoco excesivamente concentrado). Si diluimos 1.000.000 veces (la D6) nos quedamos con 0,000001 moles por litro, es decir, 1 micromol por litro. Esto de micro parece ser bien poco, y lo es, pero a efectos de productos con actividad biológica es más que suficiente para causar efectos. Es más, diluyamos 1000 veces más (en la jerga del artículo llegaríamos a D9) y estaríamos en 1 nanomol por litro, ¡e incluso a más dilución muchas sustancias tienen un efecto más que apreciable! En el laboratorio trabajar con milimoles, micromoles y nanomoles por litro es lo típico.
¿Y qué tenemos en esas recetas a D4 y D6? Pues bastantes vitaminas y extractos de plantas. Por ejemplo:
  • Acidum ascorbicum (a D6) es la vitamina C, un potente antioxidante.
  • Thiaminum hydrochloricum (D6) es tiamina, vitamina B1, que precisamente es importante en el metabolismo energético (relacionado con la mitocondria).
  • Riboflavinum, Pyridoxinum, Nicotinamidum (D6) son latinizaciones de moléculas llamadas cofactores, y de nuevo, relacionados con la mitocondria.
  • Colchicum, Podophyllum, Conium, Hydrastis, Vaccininum, Pulsatilla, Beta, a D4, son extractos de plantas medicinales.
Algunas de estas sustancias (las que corresponden a las plantas medicinales) son típicas de otros preparados homeopáticos, pero se diluyen muchísimo más (C4 —D8— o superior). A esas diluciones no hay un efecto medicinal. Dudo mucho que los preparados que se utilizan en este artículo tengan un efecto real si se ingieren oralmente, pero estoy seguro de que añadidos directamente a espermatozoides van a tener un efecto farmacológico.
Y esto es lo que observan los autores. Añaden vitaminas, cofactores y extractos de plantas medicinales y, en algunas combinaciones, obtienen algo más de actividad mitocondrial. A propósito, mediante un método que no me convence para nada. Generalmente, uno añade a las células un compuesto que emite fluorescencia cuando la mitocondria es activa, y obtiene la proporción de células con fluorescencia alta. Aquí, lo que los autores muestran es la cantidad media de fluorescencia. Cuanto menos sospechoso.
En conclusión, los autores intentan hacernos creer que unos preparados homeopáticos tienen efecto sobre las mitocondrias de los espermatozoides, cuando lo más seguro es que estén viendo los efectos de vitaminas y otras sustancias a baja concentración.

Un último apunte. Realmente, la dilución final en el experimento es mayor, ya que en la ampolla cada sustancia está diluida 100 veces y los autores realizan otra dilución que no llega a 10 veces. En cualquier caso, seguimos hablando de concentraciones con actividad biológica, que explican los resultados del artículo sin necesidad de recurrir a la magia.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Remedio homeopático contra el dolor de barriga

Si os habéis dado cuenta, cuando el hambre ataca de veras, la barriga duele. Puede doler de veras, ¡seguro que os ha pasado a todos!

En esas estaba el otro día, con un hambre de mil diablos. Y como era la hora de la merienda, me puse a comer unos ricos bollos. La verdad es que con el primero desapareció el incómodo dolor pero, como estaba en plan goloso, seguí con otro y con otro...

Hasta que el dolor volvió, esta vez por hartazgo. Pero mientras me debatía entre retortijones se me apareció Samuel Hahnemann, y me dio la inspiración para desarrollar un remedio para librar al mundo de uno de sus más terribles males, ¡el dolor de barriga!
Si me como un bollo, el dolor de barriga desaparece, pero si me como muchos, vuelve a aparecer, mayor aún si cabe. Por lo tanto, es lo mismo lo que cura que lo que causa el dolor, y cuando lo consumo en cantidades menores, es cuando su capacidad curativa es mayor.
Así que, animado por esta idea maravillosa (y tras varias horas de dificultosa digestión), tomé una migaja de uno de los bollos y la eché en una botella de plástico que tenía medio llena con agua. La tapé bien y me lié a darle golpes contra la mesa. Cincuenta o incluso más, que había que transmitir bien la mística energía del indigesto bollo al agua (nunca se sabe, por su naturaleza porosa). Busqué otro recipiente adecuado, y esta vez localicé un túper que cerraba bien. Lo llené con agua del grifo y le pasé medio taponcito del agua de la botella. Repetí el golpeteo y el traspaso de líquido al menos una docena de veces, hasta que sentí que el líquido casi palpitaba con las medicinales vibraciones.

Ahí estaba, el remedio definitivo contra el dolor de barriga. Mi contribución al bien de la humanidad había tenido éxito.

Sé que hay muchos incrédulos, cuyas mentes son de tal cortedad que no pueden entender los milagros de la homeopatía. Pero funciona, y lo he comprobado definitivamente. Ahora, cada vez que siento ese horrible dolor de estómago por la tarde, echo unas pocas gotas (dos o, como mucho, tres, así de poderoso es el remedio) sobre un bollo y me lo como. Con una rapidez asombrosa el dolor remite. Siempre. Que vengan los escépticos y demuestren que miento.

viernes, 29 de octubre de 2010

Manifiesto por una Universidad libre de pseudociencia y oscurantismo

(copiado de Amazings)

Manifiesto por una Universidad libre de pseudociencia y oscurantismo

Ante la cada vez más abundante proliferación de conferencias, cursos, seminarios y todo tipo de actividades que diferentes corrientes pseudocientíficas están desarrollando dentro del marco de las universidades españolas y latinoamericanas, tendencia que cristaliza en la reciente creación de una Cátedra de Investigación sobre Homeopatía en la Universidad de Zaragoza, los abajo firmantes (científicos, profesores, alumnos y ciudadanos en general) nos vemos en la necesidad de manifestar lo siguiente:

La colaboración entre la Universidad y la Empresa, así como con otros organismos y agentes sociales es enriquecedora, productiva y debe ser considerada como una de las prioridades de la política universitaria. Los acuerdos y contratos para la transferencia de resultados de la investigación a la empresa privada pueden representar una importante fuente de financiación para las universidades públicas; los cuales, desarrollados convenientemente, permiten una mayor productividad científica y la optimización de las aplicaciones de tal actividad. Sin embargo, creemos que no es justificable que la Universidad busque vías de financiación a cualquier precio, y aún menos si con ello pervierte su filosofía y fines fundamentales.

La Universidad Pública, como cualquier otro organismo de la administración, debe estar al servicio del ciudadano, manteniendo un contacto permanente con la sociedad de la que forma parte, mediante una comunicación constante que permita la sintonía entre el mundo universitario y las necesidades sociales. Para cumplir estos objetivos, la Universidad debe ser un adalid en lo referente a innovación y a exploración de nuevos caminos para el conocimiento. La Universidad nunca debe ser una estatua, sino una animación en constante movimiento.

No es posible entender la función investigadora y el compromiso social de la Universidad sin la imbricación con su papel fundamental en la formación de ciudadanos libres, capaces de enfrentarse al mundo mediante una mentalidad crítica que les permita escapar de las cadenas de la irracionalidad, la superstición y la ignorancia. Esta función docente, completamente consustancial a la institución universitaria, va más allá de las aulas, al representar la Universidad un referente en cuanto a conocimiento y racionalidad para toda la sociedad.

En este sentido, la Universidad juega un papel muy importante ante el avance que en la sociedad contemporánea están teniendo determinadas corrientes anticientíficas y antirracionales, que pueden suponer un significativo retroceso hacia el oscurantismo y la superstición, algo que se encuentra en el polo opuesto de los objetivos universitarios. Nos preocupa, como universitarios y como ciudadanos, que bien entrado el siglo XXI cada vez prolifere un mayor número de terapias más próximas a la magia que a la medicina, en muchas ocasiones amparadas por instituciones y empresas médicas profesionales; nos preocupa que presidentes de gobierno consulten astrólogos; que pulseras mágicas declaradas oficialmente fraudulentas sean portadas por ministros de sanidad y constituyan el regalo más vendido de las últimas navidades; que cada vez haya más ciudadanos que crean firmemente que las vacunas son tóxicas y nefastas para la salud; que aumente el número de enfermos que abandonan el tratamiento médico para abrazar alternativas esotéricas; nos preocupa muy seriamente que gran parte de la población vuelva a confiar más en los curanderos que en la medicina científica.

Nos preocupa que la Universidad pueda convertirse en un mercadillo que de cabida a cualquier alternativa irracional al conocimiento científico. Sólo una mal entendida apertura de mentalidad puede justificar que se enseñe alquimia en las Facultades de Química, ufología en las de Física o el diluvio universal en las de Historia. Ofrecer el foro universitario a las pseudociencias, en igualdad de condiciones con el conocimiento racional, no se traduce en ningún enriquecimiento cultural, sino en una validación universitaria de la superstición y la charlatanería. Difícilmente podremos educar a nuestros hijos sobre la inexistencia de bases empíricas en la predicción astrológica si van a encontrar en el campus universitario cursos de postgrado en astrología.

Reza una de las máximas en ciencia que la razón no debe aceptar algo como cierto sólo porque lo afirme mucha gente o porque lo suscriban personajes importantes, y que siempre es necesario detenerse ante cualquier afirmación y dudar sobre si es o no cierta. Esto obliga a actuar mucho más despacio, a sopesar cuidadosamente las opciones, a avanzar con cautela ante cualquier tipo de propuesta. Y esta es una de las cosas que creemos firmemente que debe enseñarse en las universidades.

Por todo ello, nos preocupa que la Universidad de cabida a cursos sobre acupuntura, a conferencias sobre creacionismo, a seminarios sobre astrología y a cátedras sobre homeopatía. Nos preocupa especialmente si no se enfocan como un debate crítico y un análisis racional, sino con un presupuesto de funcionalidad y validación científica de los que no sólo carecen, sino que están en frontal oposición al espíritu crítico universitario.

En el caso concreto de la homeopatía, aunque de igual aplicación para el resto de pseudociencias, no se ha demostrado científicamente ni su fundamento teórico (que contradice nuestros conocimientos sobre química y medicina más elementales), ni su efectividad más allá de un placebo. Décadas atrás, se destinaron importantes estudios a buscar una posible base en los postulados homeopáticos, los cuales no han variado significativamente en doscientos años, base que jamás se encontró.

Nos resulta extremadamente paradójico que mientras gobiernos europeos retiran fondos y apoyos estatales a la práctica homeopática, en España se instauren cátedras dentro de las universidades públicas. El aval que esto supone, sitúa a la homeopatía, a la astrología o al espiritismo dentro de la categoría de disciplinas universitarias; máxime cuando no nos encontramos exclusivamente ante una actividad de investigación sobre un fenómeno dudoso, sino ante una institucionalización dirigida a la formación y divulgación de estos postulados.

Consideramos por último, que si bien está justificado profundizar y destinar fondos a cualquier aspecto que pueda ser investigado, la especial situación económica actual convierte la inversión de esfuerzo y medios en este tipo de disciplinas totalmente desacreditadas en un acto de puro despilfarro de recursos, que podrían emplearse en líneas de investigación y docencia muchísimo más prioritarias.

Las personas que desde distintos estamentos y colectivos de la sociedad suscribimos este manifiesto, deseamos llamar la atención sobre este importante aspecto al conjunto de la población y, especialmente, a las autoridades académicas y gubernativas, confiando en que la razón acabe imponiéndose sobre la superstición y el oscurantismo.

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