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viernes, 24 de febrero de 2012

¿Quieres hacer una tesis?

Es difícil aconsejar sobre esto en estos tiempos que corren. Para los valientes, va este post que he encontrado hoy mismo:

How To Start Your PhD The Right Way

by in PhD
You have just finished your undergraduate studies, or perhaps you have been working in the field for a while, you are full of energy and zest and you want to prove to the world that you are carved from the right stone to pursue PhD studies.


Si me pidiesen destacar algo basándome en mi experiencia, os aconsejo:
  • Elegid con mucho cuidado al grupo en el que pensáis hacer la tesis, máster, tesina, lo que sea. Desgraciadamente, abundan los grupos (mal) dirigidos por gente mediocre, abusadora o, simplemente, malas personas. No os dejéis engañar por lo interesante que pueda parecer el tema o las sonrisas de los primeros días. Preguntad a la gente que esté ya en el grupo, mirad si están a gusto (el mal ambiente se nota a la legua), lo que se dice del grupo. Si os gusta mucho un tema y está copado por un grupo que tiene mala fama, no tengáis miedo de ir a otro centro de investigación. Moverse es lo normal, y en otros países es usual hacer la tesis o el máster en un centro distinto al del grado. Y ante cualquier signo de abuso o mal rollo, denunciad e iros. La vida del doctorando está llena de segundas oportunidades.
  • Buscad consejo de gente que esté ya con la tesis o el máster. Preguntad en foros, buscad al amigo de aquel colega que está haciendo la tesis, o a ese conocido de la promoción anterior y que se metió en un máster. Averiguad si la calidad de los másters o de la investigación es buena. Conoced de verdad el mundo en el que os vais a meter, sus entresijos y todo aquello de lo que uno no se entera. Una gran idea es empezar a colaborar con un grupo de investigación antes de acabar la carrera.
Y ante todo, mucha suerte. Ahora hay menos oportunidades para conseguir financiación (becas, contratos). Pero ánimo, con algunas opciones (becas FPI), la nota no lo es todo.

sábado, 12 de marzo de 2011

Errores comunes en la escritura de números y unidades

Continuamente tenemos que manejar números sobre distintos conceptos: lo que cobramos cada mes, el número de aciertos en la lotería, nuestro nivel de colesterol, etc. Es fácil asumir que la representación correcta y exacta de los números y unidades (qué se está midiendo) es un asunto muy importante: no es lo mismo que tengamos que pagar 100 euros que 100 yenes, pero es lo mismo comprar 500 mL de leche que 0,5 L (pero, obviamente, no es lo mismo 0,25 L que 2,5 L).

En ciencia la corrección que se debe buscar al representar cantidades es aún más importante. Debe ser absoluta, y para asegurarlo hay una serie de normas. Estas normas no existen porque sí, sino precisamente para que no haya confusión al intercambiar información. En caso de que las cantidades no se representen correctamente, tanto su magnitud (es decir, el número) como sus unidades (es decir, qué se está midiendo), pueden suceder cosas malas. Desde la incomodidad que representa el leer medidas mal representadas en los apuntes de un colega, hasta auténticos desastres. ¿Os acordáis de la Mars Climate? Aquí podéis leer un buen resumen de lo que sucedió, y el por qué: http://centros5.pntic.mec.es/ies.victoria.kent/Rincon-C/Curiosid/Rc-6/RC-6.htm

A propósito, que todos deberíamos utilizar las unidades del Sistema Internacional, adoptado por todos los países excepto USA, Liberia y Myanmar. Precisamente, la pereza de los USA por adoptar el sistema nos trae no pocas complicaciones (¿cuántos no tenemos multitud de objetos basados en pulgadas, psi, etc.?). Más información sobre el nunca bien ponderado SI: http://en.wikipedia.org/wiki/International_System_of_Units

Pues sí, los países en rojo aún no han adoptado el Sistema Internacional, y así estamos (cabezones).

Realmente, las normas de escritura de unidades y números son bastante pocas, bastante lógicas y bastante útiles. Hace tiempo que encontré una excelente recopilación que se lee en un momento, y que, afortunadamente, veo que sigue accesible: http://personal.telefonica.terra.es/web/pmc/ (¡gracias, don Pedro!). De ese sitio resalto este párrafo:
No considero «ignorante» a quien no sabe -cada cual tiene sus medios de aprendizaje- sino a aquel que pudiendo saber, no sabe... Yo ponía la coma decimal «arriba» porque así me lo enseñaron... hasta que leí que no era así; en mi condición de profesor, y no sin esfuerzo, cambié sin dejar de tener presente que las normas UNE no obligan a nadie.
No puedo dejar de estar más de acuerdo con el autor. Al contrario que en el cumplimiento de la ley (su ignorancia no exime de su cumplimiento, y al que no cumple se le castiga), no hay pecado en cometer incorrecciones al escribir unidades (aunque algunas sean de un calibre como para llevarse las manos a la cabeza —aguantemos la tentación). Pero más que pecado es insistir, por cabezonería, en cometer errores una vez que se conoce la manera correcta.

Y sin retractarme de lo anterior, es mi opinión que el deber de todo investigador asegurarse de que lo que hace lo hace bien, incluyendo aquello que comunica.

Y ahora, los errores que me vienen ahora a la cabeza como más comunes:
  • Utilizar el apóstrofe (la coma elevada) en vez de la coma para separar decimales. Este es un típico error que se perpetúa de profesores (de todos los niveles) a alumnos, algunos de los cuales llegan a ser profesores, cerrando el ciclo. En vez de escribir 2'5, se debe escribir 2,5. De hecho, aunque personalmente no me gusta, se podría escribir 2.5 (la llamada notación internacional), pero no hay que olvidar que lo normativo en España es la coma. En resumen: el apóstrofe no se debe utilizar para separar la parte entera de la parte decimal.
  • No poner espacio entre números y unidades. Este error "menor" se comete a menudo, y eso que (si no recuerdo mal) sólo hay una excepción, el símbolo de porcentaje (%) y los grados, minutos y segundos para ángulos planos (por ejemplo, 45° 3' 7"). Siempre debe haber un espacio de separación entre números y unidades. Como curiosidad, en los procesadores de texto existe un "espacio de no separación", que impide que números y unidades queden en distintas líneas de texto (aquí, cómo se puede generar fácilmente en distintos programas).
  • El jaleo con los grados de temperatura. Digo jaleo, porque los errores son muy variados, seguramente porque tenemos cuatro elementos en este caso: el número, el espacio, el símbolo de grado y la letra que indica el tipo de escala. Para ir al grano, pongamos la correcta: el símbolo del grado Celsius es °C, así, con el ° siempre asociado a la C, nunca separado. Entre el número y el símbolo se debería poner un espacio, aunque se perdona a menudo (de hecho, en muchas publicaciones, especialmente anglosajonas, se suele poner junto). Así, veinticinco grados Celsius se escribe como 25 °C. Recientemente vi una barbaridad (era una barbaridad porque venía de un corrector de textos técnicos, concretamente de patentes), tal como "la temperatura óptima es de 25°-60°C". De hecho, la manera correcta de escribir algo así sería "la temperatura óptima es de 25 °C a 60 °C".
  • Escribir gr., gr, g., Kg., kg., Kg, Km, hr, sec, seg. En las normas de escritura de unidades se indica que el símbolo de kilo (es decir, 103) es la k, (no la K), el símbolo del gramo es la g, de la hora es la h y del segundo es la s (pero el del minuto es min). Como son unidades, no llevan nunca punto (excepto para cerrar la frase, como en la frase anterior). El utilizar K para kilo es un error bastante extendido (incluso en indicaciones oficiales, como señales), aunque, en general, no lleva a confusión. Pero en el caso del gramo, resulta que gr es abreviatura de grano (una unidad tradicional admitida por el SI). Otros errores podrían acarrear consecuencias más graves, como usar M para mili (10-3), cuando es el prefijo de mega (106), o Tm como abreviatura de la tonelada métrica (megagramo, Mg), ya que es la unidad del terámetro (1012). Es una pena que algunos de estos errores sean propiciados por muchas revistas científicas, que admiten, e incluso exijen, utilizar hr y sec en vez de sus homólogos SI.
  • Utilizar el apóstrofe simple y doble (4' 30") para representar minutos y segundos de tiempo. Como mencioné arriba, se utilizan para representar fracciones de grado en ángulos planos. Para el tiempo se debe utilizar min y s.
  • No poner un 0 (cero) delante de cifras que carecen de parte entera (por ejemplo, 0,4534). El cero inicial ayuda a leer la cifra y evita equivocaciones (¡pensemos en publicaciones con tipos de letra pequeños, impresas con poca tinta o en personas con poca agudeza visual!). Aquí tengo que lamentarme otra vez por todas esas revistas que aún obligan a escribir las cifras sin parte entera sin el cero inicial.
Hay muchos más errores, pero sólo quiero resaltar los más comunes. Como dije anteriormente, no hay motivo alguno de vergüenza si uno se da cuenta de que ha estado escribiendo incorrectamente estas unidades. Todos (incluyendo un servidor) nos dimos cuenta un buen día de que la manera normalizada era otra.

martes, 31 de agosto de 2010

Credo de la pipeta


[desvergonzadamente plagiado de "La chaqueta metálica" ("Full metal jacket"). Gran película. Véase "Rifleman's Creed".]

Ésta es mi pipeta.
Hay otras muchas, pero ésta es la mía.
Mi pipeta es mi mejor amiga.
Es mi vida (puesto que no hay vida fuera del laboratorio).
Tengo que dominarla, igual que domino la técnica del pipeteo.
Sin mí, mi pipeta es inútil. Sin mi pipeta, no puedo investigar.
Tengo que acertar con las puntas, tengo que pipetear y echar la muestra en el tubo correcto.
Tengo que transferir la muestra sin perder un microlitro.
Lo haré...
Mi pipeta es investigación, porque participa de mi investigación.
Por lo tanto, la consideraré como a una hermana.
Aprenderé cuál es su precisión, su repetibilidad, sus piezas y accesorios.
Nunca la trataré inapropiadamente, y la protegeré de los ácidos, bases y solventes más fuertes, como protegería mis brazos, mis ojos y mi corazón de esas sustancias.
Mantendré mi pipeta limpia y lista, libre de RNasas.
Nos convertiremos uno en parte del otro, la pipeta será la continuación de mi mano.
Lo haré...
Esto que digo lo juro ante Watson y Crick, ante Eppendorf y Gilson.
Mi pipeta y yo defenderemos la ciencia.
Triunfaremos ante las adversidades y las contaminaciones de DNA exógeno.
Publicaremos en revistas de alto impacto.
Así sea hasta que consiga clonar la secuencia apropiada, y no haya más PCRs fallidas, sino una banda bien definida.
¡AMÉN!

miércoles, 10 de marzo de 2010

Visitas

De visita en UK esta semana. Vuelo a Londres el lunes. El martes, viaje a Sheffield para preparar un proyecto con un grupo de la University of Sheffield. Reunión, visita a las instalaciones del grupo, presentación del proyecto, comida, visita a los alrededores y vuelta a Londres. Hoy miércoles, visita a otro grupo en la Zoological Society of London (Regent's Park) in the morning, para preparar la estancia de un doctorando. In the afternoon, viaje a Sunningdale (al lado de Ascot), para visitar a un colega con el que tengo varios frentes abiertos. Visita al centro, comida, visita a su parcela de trabajo (un trozo de bosque inglés), reunión de trabajo. Vuelta a Londres. Mañana, vuelta a España y a otro tema. Y seguimos...

martes, 30 de diciembre de 2008

Google Docs en la investigación

¿Cómo aprovechar las oportunidades de la Web 2.0 en el trabajo diario de un grupo de investigación? Aquí voy a tratar de las aplicaciones ofimáticas web, poniendo como ejemplo Google Docs. Por citar otra gente que ya a realizado este experimento, enlazo a un par de artículos de Roke, que me queda a mano. He aquí un buen ejemplo práctico de uso de Google Docs en docencia, y una estupenda idea, que desafortunadamente Roke no pudo llevar a cabo (¿todo se andará?). Primero voy a describir rápidamente lo que se puede hacer con Google Docs, y luego pondré algunos ejemplos de su uso en un grupo de investigación. Por si os interesa ahondar en las posibilidades de estas aplicaciones, siempre podéis echar un vistazo al blog de Google Docs.

Google Docs (a partir de ahora, GDocs) es una suite ofimática gratuíta que permite producir documentos de texto, hojas de cálculo y presentaciones. La particularidad de estas aplicaciones es que se ejecutan vía web, en el navegador del usuario. Los documentos se guardan realmente en los servidores de Google, no en el ordenador del usuario (pero... ver más abajo). Como no me voy a dedicar a describir sus funcionalidades al detalle, os dejo un enlace a un breve tutorial. Hay otras suites ofimáticas gratuítas con funcionalidades similares (en algunos casos más avanzadas), como Zoho o ThinkFree, y que se podrían utilizar con los mismos fines, pero, de momento, prefiero GDocs por su rapidez y simplicidad. Os enlazo a una de las muchas comparativas sobre este tipo de aplicaciones, donde se describen algunos pros y contras de cada uno.

¿Qué puede aportar un sistema como GDocs a un grupo de investigación? Si bien cada usuario puede tener sus propias aplicaciones ofimáticas en su ordenador (eh, ¿ya has echado un vistazo a OpenOffice?), los distintos miembros pueden realizar parte del trabajo en GDocs, aprovechando las ventajas colaborativas que ofrece.

La primera ventaja de GDocs es su universalidad. Cualquiera puede crearse una cuenta gratuita en GDocs, con sólo tener una cuenta de e-mail. De hecho, si tienes una cuenta de Gmail puedes acceder sin más a GDocs. Una vez activada la cuenta, el único requisito para usar las aplicaciones es tener un navegador web compatible, siendo independiente del sistema operativo o aplicaciones instaladas en el ordenador. GDocs permite exportar los documentos en numerosos formatos (PDF, MS Office, el estándar ISO OpenDocument).

La segunda razón para usarlo es su simplicidad. Las aplicaciones de GDocs son relativamente simples si las comparamos con las aplicaciones ofimáticas típicas, y no permiten crear documentos complejos. Sin embargo, esto es una ventaja, ya que permite un aprendizaje relativamente rápido y facilita el concentrarse en el contenido, y no tanto en el formato. Además, esto se traduce en que, en general, GDocs vaya bastante ligero. Una vez acabado el trabajo, lo podemos descargar en nuestro ordenador y formatearlo a nuestro gusto.

Sin embargo, el auténtico poder de las aplicaciones web reside en las posibilidades de colaboración entre miembros de un grupo. Todo documento puede compartirse con otros usuarios de GDocs. Esto supone que varios usuarios puedan editar un documento sin tener que mandárselo unos a otros. Se acabó el lío de versiones, de e-mails sin adjunto, o con el adjunto equivocado. Los documentos corregidos por distintos revisores, en los que hay que casar las revisiones de cada uno... no hay problema, el documento se comparte y la edición múltiple o la edición y revisión simultáneas se hacen realidad. Una vez compartido un documento, los colegas lo verán aparecer en su listado de documentos de GDocs, junto con una lista de los usuarios con los que están compartiéndolo. Cualquier cambio realizado al documento se verá inmediatamente reflejado en las cuentas de los otros usuarios, y si entramos en un documento que está siendo utilizado por otro, veremos un aviso informándonos qué usuarios están realizando cambios en él.

Además, cada documento cuenta con un historial de revisiones. Cada vez que se guarda un documento (lo cual ocurre automáticamente cada pocos minutos), se crea una entrada en este historial, permitiendo saber el momento y quién lo editó. Se puede volver a una versión anterior, así como comparar dos versiones (los cambios de cada editor aparecen con colores distintos).


Por supuesto, GDocs permite también enviar el documento por e-mail (directamente desde el navegador), o mandar mensajes a los colaboradores, todo con un par de clicks. Se echa de menos alguna característica más, como un chat integrado en el documento (para discutir con los colaboradores mientras se edita), pero siempre se puede echar mano de otras herramientas (y no olvidemos que Gmail permite chatear con otros usuarios via web).

Recientemente, GDocs se integró con Google Gears, un proyecto que permite que las aplicaciones web interaccionen con el ordenador en el que se están ejecutando. Esto ha dotado a GDocs de un modo offline, de tal manera que una copia de los documentos queda guardada localmente, en el ordenador del usuario. Esto puede ayudar a mucha gente a sentirse más segura trabajando con este sistema, sabiendo que sus documentos están en su propio ordenador. No obstante, se trata de un cambio de mentalidad, ya que lo más seguro es almacenar los documento en varios servidores remotos, lo cual los pone a salvo incluso de catástrofes naturales (y esto es lo que hace automáticamente GDocs).

Como se ve, la mayor ventaja de este sistema es la posibilidad de compartir documentos y editarlos, reflejándose los cambios en las cuentas de los otros usuarios sin necesidad de enviar los documentos activamente. Se acabó el que varias personas estén trabajando en el mismo documento y que unos tengan que esperar a que otros acaben para contribuir al documento. Además, el control de versiones se hace mucho más eficaz. Por supuesto, esta no es una solución universal para los grupos de investigación, que podrían requerir herramientas más potentes. Sin embargo, para muchas aplicaciones podría ser más que suficiente.

Por ejemplo, en mi caso yo lo utilizo para crear protocolos experimentales. Al crear un nuevo protocolo, ya compartido con mis compañeros de grupo, generalmente hago una copia de otro ya creado e indico que quiero copiar los colaboradores. De esta manera, mis colegas encuentran un nuevo protocolo en sus cuentas, y pueden empezar a colaborar inmediatamente.

El resultado es que los protocolos utilizados por el grupo (incluyendo formularios, notas técnicas, etc.) están disponibles para todos por igual. Se acabó el que medio grupo esté utilizando un protocolo desfasado creyendo que es la copia buena. Además, los protocolos y los diseños experimentales pueden prepararse realmente entre todos: alguien puede estar preparando un protocolo muy lejos del laboratorio y no saber el número de catálogo de un reactivo, pero entonces un compañero puede entrar en GDocs y añadir esa información, o corregir un error, ¡y el primero recibe los cambios inmediatamente!

A propósito, una cosa que facilita mucho el trabajo es tener una cuenta de Gmail asociada, y aprovechar su libreta de contactos para almacenar los e-mails de la gente con la que colaboramos. Como se pueden crear grupos con esos e-mails, yo aprovecho para tener varios grupos, uno con todos los miembros de mi grupo de investigación, y otros los voy creando dependiendo de los temas en los que me voy metiendo (un contacto se puede meter en varios grupos). Al iniciar un nuevo documento, lo que hago es seleccionar el grupo pertinente desde la libreta de contactos, en vez de añadir los colaboradores uno a uno.

Otra aplicación que le estoy dando a GDocs es la redacción de artículos científicos entre varios miembros del equipo. En estos momentos estamos realizando una revisión sobre uno de los temas que estamos estudiando, y yo soy el coordinador. He asignado distintas tareas a cada colaborador, creando un documento para cada sección de la revisión, de manera que sólo haya que ir añadiendo contenido, y manteniendo la parte de formato al mínimo. He compartido todas las secciones con todos los colaboradores, para que quien quiera pueda aportar o revisar otras secciones que no sean las asignadas. Una vez terminadas todas las secciones, mi intención es copiar el contenido a un documento LaTeX, donde me ocuparé de la maquetación final y el formato (casi automático). Para la bibliografía, me basta con que cada cual me indique con formato autor-año dónde irá cada cita y que me la peguen al final de cada sección (una ligera edición por mi parte, y BibTeX y natbib se ocupan de todo lo demás).

Desgraciadamente, el éxito ha sido sólo parcial: casi nadie ha sido capaz de aprovechar la ventaja de GDocs para compartir la edición de documentos. El método estándar ha sido escribir el texto en un procesador de textos y, como mucho, copiarlo posteriormente en GDocs, con lo cual la descoordinación (varias personas trabajando sobre la misma sección pero en documentos distintos, escribiendo sobre lo mismo más la tarea extra de fusionar los textos) ha sido la de siempre. Y no me he librado de otros autores mandando los documentos por e-mail, en vez de subirlos a GDocs. Pero esto nos metería en una reflexión sobre la brecha digital.

Cambiando de aplicación, la capacidad de GDocs para manejar hojas de cálculo de, Google Spreadsheets, puede ser muy útil en la recogida de datos, especialmente cuando hay varios colegas implicados. Spreadsheets tiene una buena selección de fórmulas, con lo cual se pueden preparar plantillas para resolver problemas comunes en el laboratorio (desde diluciones sencillas hasta la lista completa de pesos y volúmenes a utilizar en un experimento, teniendo sólo en cuenta el número de replicados ha realizar). Y estas plantillas siempre estarán actualizadas para todos los que accedan a ellas desde GDocs, no más "ups, he utilizado la plantilla versión 3, cuando estamos usando el protocolo versión 4, porque se me olvidó copiarla a mi ordenador".

Lo dicho no quita que otros encuentren GDocs inapropiado, como he dicho antes, y prefieran otras tecnologías Web 2.0, como los wikis (una buena opción para el caso de los protocolos). Sin embargo, el parecido de GDocs con las típicas aplicaciones ofimáticas y su asociación con Google y Gmail podrían facilitar su uso a usuarios con poca experiencia y conocimientos en la Web 2.0. En el futuro, espero ahondar en otras herramientas que me han sido útiles (por ejemplo, el uso de Google Calendar para coordinar las actividades del grupo de investigación).

domingo, 23 de noviembre de 2008

Calidad y exigencia en los congresos científicos

Vuelvo de un congreso en Utrecht (Países Bajos). Un poco decepcionado por las comunicaciones presentadas como pósters. Si bien es cierto que suele haber buen nivel, sí que es verdad que, en muchos casos, la calidad es muy deficiente.

Conclusiones que no se desprenden de los resultados, falta de controles adecuados, experimentos ya realizados, con conclusiones ya conocidas, trabajos financiados por empresas y que sospechosamente concluyen el buen funcionamiento de sus productos, etc. ¿Quién diría que una correlación con r menor de 0,5 (Pearson) es un buen resultado, por muy significativo que sea? Pues eso lo vi en un póster, con la conclusión de que, apoyándose únicamente en tal correlación, un nuevo aparato era tan efectivo como la metodología estándar.

El problema es que este congreso utiliza un sistema de peer review para revisar los abstracts, y que estos acaban publicados en una revista internacional indexada en el SCI (más Pubmed, etc.). Aunque no fuese así, como científicos, deberíamos tener más exigencia en la selección de los trabajos que van a congresos. Sin contar con el abandono total que sufren algunos pósters. Los "responsables" los cuelgan y se van a hacer turismo (o los cuelgan colegas que les han hecho el favor de llevarlos).

En muchos congresos se penaliza a los participantes que no llevan su trabajo al congreso (generalmente, no se admiten trabajos de ese grupo en las siguientes dos convocatorias). Yo no sólo estoy completamente de acuerdo con esta medida, sino que sería más estricto con las presentaciones. Si uno quiere darse una vuelta para ver otros pósters, siempre puede dejar un aviso al lado del póster, dejar sobres para sugerencias, preguntas, tarjetas, etc.

Necesitamos más calidad y más exigencia en los congresos. Por mi parte, a menudo me llegan peticiones para revisar artículos enviados a revistas, y algún proyecto de cuando en cuando. Tomo nota de los "descuidados" (son recurrentes), y, hasta que no vea más calidad, doy menos importancia a las contribuciones a ciertos congresos. Se siente.

Cambiando ligeramente de tema, he asistido también al análisis de la situación de una revista. Resulta que el índice de impacto ha bajado en los dos últimos años, y se atribuye al aumento de artículos sin una correspondiente subida de citas. La conclusión del comité editorial es que los usuarios de la revista deberían citar más... no estoy de acuerdo. De nuevo, tal vez se debería aumentar la exigencia. Conozco la revista, y he de decir que hay artículos que escapan a la mera consideración de ser "flojos": son directamente nefastos, con fallos graves en el diseño experimental y, principalmente, en el tratamiento estadístico (ya hablaré del "missuse" de las correlaciones para comparar métodos).

Pero realmente me preocupa que se tomen decisiones fijándose en el índice de impacto. La calidad y prestigio de una revista son cuestiones multidimensionales, y no las podemos reducir a un solo número. No digo que no se use el índice de impacto, y muchos de los que lo critican no lo hacen porque estén preocupados por la calidad o la fiabilidad de las evaluaciones (ejem). Lo fundamental es buscar la calidad. Si eso se consigue, el índice de impacto lo seguirá, pero no al revés.

domingo, 12 de octubre de 2008

Una reforma legal interesante

Se está preparando un borrador de proyecto legislativo para la Ley de la Ciencia y la Tecnología, como renovación de la vieja y bastante anacrónica (aunque un avance en sus tiempos) Ley de la Ciencia de 1986. Lo curioso es la forma que se ha elegido para realizarla, de una manera bastante abierta y participativa (en cierto sentido, democrática).

Este borrador está siendo preparado por veinticinco expertos, pero no a puerta cerrada. De momento, se han organizado unas Jornadas con asistencia y participación públicas. Mejor aún, la información sobre las jornadas y el contenido de cada bloque de charlas (correspondientes a otras tantas subcomisiones para la preparación del borrador) se ha organizado en un blog, públicamente abierto a comentarios y sugerencias (y que permite usar un agregador RSS). Y, al parecer, la redacción del borrador se está realizando con un Wiki.

Desgraciadamente, no he podido asistir a las charlas de las jornadas, pero ya se están colgando las presentaciones y vídeos, enlazándolos desde el blog. Vale la pena leer sobre la impresión que han dejado en Roke (al que enlazo, ya que está más al tanto que yo).

Para ser la primera vez que veo algo así (una administración pública recurriendo a la Web 2.0 en el proceso legislativo), he de decir que me llena de satisfacción, y que no está nada mal. Aunque se nota cierta bisoñez (comparando con blogs "experimentados"), la web es bastante agradable, el manejo de comentarios equilibrado, y algunos balbuceos iniciales se han ido corrigiendo. Lo mejor, sin duda, ha sido la gran cantidad de comentarios que se han enviado. Espero que se tomen en cuenta (si tengo tiempo, comentaré algunos aspectos de los distintos bloques con los que estoy muy de acuerdo o en desacuerdo), y, la verdad, soy optimista al respecto, viendo cómo se ha desarrollado este proceso y el nivel de muchos comentarios.

Como se ha indicado en otros sitios, esta iniciativa apenas ha tenido repercusión mediática. Una pena (y espero que se remedie, y que desde el Ministerio saquen más partido a esto). Esperemos que otras administraciones tomen nota y cunda el ejemplo. A mí me parece una magnífica (y no demasiado complicada) manera de organizar un trabajo colaborativo cuando hay múltiples sectores implicados e informados.

Se me ocurre una posible mejora. Entre el grupo de expertos y el público podría establecerse un nivel intermedio, donde estarían algunos representantes de diversas asociaciones y grupos interesados. Por ejemplo, se podría invitar a ese grupo a la Conferencia de Rectores, la Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España (su coordinadora ha escrito varios comentarios en el blog de la LCyT), FJI/Precarios, la Asociación para el Avance de la Ciencia y la Tecnología en España, etc. Este grupo tendría privilegios "especiales" (acceso a borradores, comentarios "directos" al grupo de expertos, metacomentarios a los comentarios generales, etc.).

Lo fundamental es que la Web ha llegado a un nivel de desarrollo (y sigue avanzando) tal, que permite con una pasmosa facilidad organizar sistemas colaborativos sumamente eficaces. Esto supone un cambio de paradigma que se puede aplicar a casi todos los ámbitos, aunque aún no es muy visible y no todos están dispuestos a aceptarlo (cambiar cuesta, a veces cuesta mucho). Recomiendo leer a Juan Freire sobre este tema.

Actualización: acabo de ver que el software recomendado para la visualización de los vídeos es VLC, un excelente reproductor que es además software libre y disponible para multitud de plataformas. El que se piense en tecnologías abiertas y universales es una muy buena señal.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Confidencialidad y algún apunte sobre gestión de grupos de investigación

Eso es una trituradora de documentos, de las baratitas (90 €). Básicamente consiste en un triturador eléctrico que puede convertir en tiras unos pocos folios de una vez. Este modelo tiene otra ranura para destruir discos y tarjetas de plástico.

¿Demasiado paranoico? Posiblemente. Sin embargo, uno de los métodos más efectivos para conseguir información confidencial es el trashing (literalmente, basureo). Es decir, rebuscar en la basura en busca de papeles con direcciones, códigos, contraseñas, etc. Al respecto, os recomiendo la lectura de "La caza de hackers" (The Hacker Crackdown), de Bruce Sterling.

Personalmente, mi mayor preocupación es que se vayan a la basura papeles con datos de tarjetas de crédito, contraseñas y similares. No obstante, tampoco está de más tener cierto cuidado con otro tipo de material generado por la investigación: resultados de experimentos y demás. No es que uno piense que la investigación que realiza es de tan alto nivel que sus competidores van a secuestrar su basura para registrarla, pero cuando uno se quiere dedicar a esto seriamente, hay que adquirir una serie de actitudes. En el fondo, no es más que un asunto de gestión de grupo. Y donde hay un grupo de trabajo, existe información que debe ser confidencial.

Esto no quiere decir que el grupo sea un "cuerpo negro" que no emita ningún tipo de información. Yo soy un firme partidario del conocimiento "abierto", de compartir información y no ser un remilgado cuando se habla con gente de otros grupos. Todos nos beneficiamos si protocolos, artículos, imágenes y demás material puede ser libremente compartido. De lo que hablo, es de esa etapa intermedia en la que se está generando, procesando y escribiendo la información, y que en muchos casos requiere de cierta confidencialidad. Y ya no hablemos de la redacción de proyectos o patentes, donde es necesario guardar un especial cuidado.

Desde luego [y hago un inciso] que el concepto de "gestión de grupo" es extraña en muchos centros de investigación españoles, donde la investigación se gestiona como si cada investigador principal fuese el cacique de una pequeña tribu, y las cosas funcionan (donde funcionan) por afición o por casualidad, sin que haya una auténtica cultura de grupo de investigación dentrás. Afortunadamente, y la existencia de personal de apoyo administrativo y gestor ayuda, la modernidad se extiende en el universo investigador, y se presta atención a esas pequeñas cosas que comparten:
  • Menosprecio por buena parte de los investigadores, que las consideran poco dignas para merecer su atención, ya que en la investigación "de verdad" y "vocacional" hay que dedicarse a eso, a investigar. Luego están esos vendidos que no merecen el privilegio de investigar, y que se preocupan por nimiedades (por ejemplo, gestionar correctamente su grupo, divulgar, publicar, innovar, etc.).
  • Individualmente, requerir muy poco esfuerzo (por ejemplo, acumular aparte todo el papeleo "sensible" y destruirlo al finalizar el día).
  • En conjunto, requerir bastante esfuerzo, pero para eso están las nuevas figuras de personal de apoyo: gestores, administrativos, secretarios. No todo van a ser técnicos de laboratorio y secretarios.
  • Devolver con creces el esfuerzo invertido. Y es que la buena gestión, en cualquier escenario, acaba pagando (y ahora, a explicárselo a los lumbreras de las subprime y las equity).
Y volviendo a la trituradora, tampoco hace falta comprarse uno de estos aparatos, pero resulta mucho más cómodo y efectivo que dedicarse a romper los papelotes a mano. Ahora bien, después de probarla, creo que habría elegido un modelo un poco más caro (y que pudiese con más de cuatro hojas a la vez, fuese algo más silenciosa y no se atragantase con las grapas). Eso sí, si hay cosas realmente confidenciales de por medio, vete al nivel paranoico y compra una que convierta el papel en confeti.

viernes, 22 de agosto de 2008

Tinta roja

Tengo un montón de asuntos pendientes para escribir aquí, pero hoy toca quejarme de algo.

Como tal vez sepáis, cuando se envía un trabajo para ser publicado en una revista científica, éste pasa primero por lo que se llama el peer review, esto es, revisión por pares. Hay gente a la que no le gusta la expresión revisión por pares, pensando tal vez que se trata de una malatraducción, una confusión del tipo false friend (palabras de distintos idiomas cuya grafía es similar, pero sus significados muy diferentes). Sin embargo, la primera acepción de par en el diccionario de la RAE es:

1. adj. Igual o semejante totalmente.

Con lo cual, revisión por pares me parece correcta. ¿A qué esta digresión? Pues porque lo que sucede es que el editor de la revista manda tu trabajo a varios (generalmente dos) revisores, que son científicos de tu misma área (es decir, tus pares o iguales). Estos revisan el trabajo críticamente y envían al editor su parecer sobre el destino del trabajo (aceptado o rechazado) y, lo que es más importante, sugerencias y correcciones.

A mí me llegan tales peticiones de vez en cuando, e intento esmerarme (o lo intento), sobre todo en la parte de las sugerencias. Es una actividad que, excepto en el caso de revistas realmente importantes, se hace gratuitamente, y sacrificando un tiempo muy valioso. Se hace porque el sistema de peer review es, de momento, el mejor sistema para asegurar un cierto filtrado, y es lo que da cierta garantía a las revistas científicas. Y es una buena actividad para desarrollar el sentido crítico, y mejorar los trabajos propios.

Recientemente me ha llegado una petición, y la he rechazado nada más abrir el PDF. No ha tenido nada que ver con la calidad del trabajo. De hecho, ni lo he leído, ni he rechazado el trabajo en sí. He rechazado realizar la revisión. El manuscrito estaba escrito con tinta roja.

No es superstición. La razón es simplemente que un texto en rojo es difícil de leer, y que no cuesta absolutamente nada cambiar el color del texto en un procesador de textos. El enviarlo así demuestra una falta de tacto considerable por parte de los autores, así como falta de cuidado. Y es que el aspecto, redacción, lenguaje, etc., en suma, el estilo del manuscrito, cuenta mucho en la actitud del revisor. Sea tu trabajo bueno o malo, al menos haz la revisión agradable, que es una actividad voluntaria y sin compensación económica.

Claro, que cierta culpa la tienen los editores de las revistas, que muchas veces son demasiado tolerantes con los autores en este aspecto. En primer lugar, todas las revistas tienen sus normas para la redacción de trabajos, que pueden ser tremendamente detallistas, como en esta revista. Sin embargo, a menudo uno se encuentra con artículos que no respetan las normas más básicas. ¿Cómo vas a decir a un autor dónde debe hacer una corrección, si no ha numerado las líneas del trabajo?

sábado, 10 de mayo de 2008

La Web 2.0 y los grupos de investigación

La Web 2.0 es... algo complicado de explicar. Puedo remitiros a los expertos (ejemplo), o a la socorrida Wikipedia:
El término Web 2.0 fue acuñado por Tim O'Reilly en 2004 para referirse a una segunda generación de Web basada en comunidades de usuarios y una gama especial de servicios, como las redes sociales, los blogs, los wikis o las folcsonomías, que fomentan la colaboración y el intercambio ágil de información entre los usuarios.

Como que muchos se han quedado igual, pero podemos ver que los blogs (como este mismo), los wikis (como la página de la FJI/precarios), las redes sociales (Facebook), incluso engendrillos como Spaces (si admitimos Windows como Sistema Operativo...), son parte de esa Web 2.0. Es claro que existen dos elementos comunes: son muy fáciles de usar (más sencillo que usar un procesador de textos, por ejemplo) y el usuario participa plenamente. El usuario común, no el experto informático, es a la vez creador de contenidos, administrador, bibliotecario, etc. Lo he explicado muy mal (como corresponde a quién no domina el tema), pero más o menos eso es la Web 2.0. En cambio, este vídeo me parece súmamente didáctico:



(Aquí, con más calidad)

La Web 2.0 está ganando adeptos en el campo de la innovación docente. Me llamó mucho la atención una idea presentada en el blog de Roke, y que me pareció realmente buena: el uso de Google Docs en las aulas (os remito al artículo en cuestión, donde os enteraréis realmente de qué es la Web 2.0 y muchas cosas más).

Este tipo de propuestas y algunas novedades en las aplicaciones online de Google (como el poder trabajar offline —desconectado— con Google Docs, con algunas limitaciones, por ahora), me han hecho reflexionar sobre las posibilidades de este tipo de aplicaciones para los grupos de investigación.

¿Puede aportar algo la Web 2.0 a los grupos de investigación? Esta pregunta es completamente superflua si se conoce mínimamente tanto el mundo de la investigación como la Web 2.0. Más bien habría que preguntarse hasta dónde podríamos llegar. ¿Cuál es la virtud que debería primar en un grupo de investigación? La colaboración (tanto dentro del propio grupo como entre grupos de investigación). ¿Cuál es una de las principales características de la Web 2.0? Por supuesto, la colaboración, la interacción entre usuarios (recordemos: los auténticos creadores y gestores de conocimiento). Y si de conocimiento se trata, la investigación y la Web 2.0 aparecen como elementos complementarios, la primera creándolo y la segunda ayudando a exponerlo, organizarlo y compartirlo.

En sucesivos posts (¿alguien me propone algún sinónimo de post en español, con su connotación particular?) iré desgranando un plan organizativo para un grupo de investigación, basado principalmente en el uso de las aplicaciones online de Google (pero no olvidemos que el abanico de posibilidades es mucho más amplio). Es más, intentaré aplicarlo en mi propio grupo, cuya web es, a propósito, un wiki (no podía ser de otra manera). Espero vuestras opiniones e ideas, y, con un poco de suerte, se podría llegar a proponer un proyecto interesante para la gestión y organización de un grupo de investigación con herramientas Web 2.0.

lunes, 14 de abril de 2008

Problemas con el e-mail del MEC

Estaba pensando escribir una entrada sobre el [nuevo] desdoblamiento del Ministerio de Educación y Ciencia (MEC) en el de "Ciencia e Innovación" y "Educación, Asuntos Sociales y Familia". Teniendo en cuenta la [des]coordinación que se llevaban las direcciones de Universidades e Investigación en el MEC, no está de más dar un voto de confianza al nuevo MCI (¿será así el acrónimo?). Más aún, sabiendo que, al parecer, el MCI agrupará la gestión de la investigación que antes llevaban el MEC, el de Industria, Sanidad, etc., y que se encargará también de las universidades (una medida prometedora, después de los quebraderos de cabeza que provocó el que éstas dependiesen de dos ministerios en la época del PP, y de dos direcciones generales en la del PSOE). ¿Por fin un sistema de I+D público bien coordinado? Ya veremos si el nuevo ministerio cuenta con más personal y más recursos, que es lo que realmente hace falta.

Pero lo que realmente ha motivado esta entrada es un e-mail de consulta que he mandado a infociencia{at}mec.es (la dirección de la Dirección General de Investigación). He aquí lo que acabo de encontrar en mi bandeja de entrada:

Your message

To: infociencia{at}mec.es
Subject: Consulta programa Ramón y Cajal
Sent: Tue, 15 Apr 2008 00:23:18 +0200

did not reach the following recipient(s):

####@#####.com on Tue, 15 Apr 2008 00:24:16 +0200
No se pudo entregar el mensaje porque el buzón del destinatario está lleno.
<###@#####.com>
Mailbox disk quota exceeded

(e-mails alterados u omitidos para evitar spam)

Olé, olé. Como si se tratase de la cuenta de Hotmail de un adolescente cualquiera, al MEC se le satura la cuenta de correo para consultas. ¿Y aún soy optimista?

Acabo de mandar otro e-mail a su otra cuenta de correo, la de consultas informáticas. A ver si solucionan el problema.